Los repetidos llamados de los organismos mundiales por una mejor justicia social no encuentran eco en la realidad: en 2014, cerca de 20% de las personas más adineradas del planeta acaparaban 94.5% de las riquezas mundiales y, lejos de detenerse, el fenómeno se está agravando, ya que la organización Oxfam estima que el próximo año el 1% de los más ricos detentará más de 50% de las riquezas globales.

En su informe “Riqueza: Tenerlo todo y querer más”, Oxfam señala que la fortuna de las 80 personas más ricas del mundo –de las que forma parte el magnate de las telecomunicaciones mexicano Carlos Slim– creció 600 mil millones de dólares en apenas cuatro años.

Mientras los más ricos veían su fortuna dispararse, la riqueza del 50% más pobre de la humanidad declinó desde 2010, por lo que por primera vez en el año que recientemente concluyó, los 80 mayores multimillonarios del mundo poseían más riquezas que las 3 mil 500 millones personas más humildes del planeta.

En 2010, subraya Oxfam, se necesitaba sumar las fortunas de las 388 personas más ricas del mundo para alcanzar la riqueza que comparte el 50% más pobre.

Al revisar los perfiles de los mil 645 multimillonarios que registró la revista Forbes en 2014 –sólo eran 470 en 2000–, Oxfam explicó que 90% de ellos eran hombres; el 85%, mayores de 50 años, y que 34% de ellos heredó “parte o la totalidad de su fortuna”.

La organización apuntó que 20% de los multimillonarios –unas 321 personas– tienen intereses en los sectores financiero y de seguros, y observó que entre 2013 y 2014 entraron en la lista 29 multimillonarios con intereses en el sector farmacéutico y de la salud, lo cual generó que este sector creciera 147% en un año en la lista.

Oxfam dedujo que tanto los sectores financieros como de salud generaban “enormes beneficios”, que las empresas reparten posteriormente a sus accionistas. Pero también utilizan sus divisas para patrocinar a actores públicos, lo que les permite influir sobre las políticas, siguiendo sus propios intereses, “y así seguir aumentando sus ganancias y fortuna”, estimó la organización.

En Estados Unidos, por ejemplo, Oxfam estimó que en 2013 las empresas lanzaron más de 3 mil 200 acciones de lobby para influir sobre el presupuesto general y los créditos.

En mil 951 ocasiones trataron de influir sobre el tema fiscal; en poco de mil 900 sobre las políticas de salud, seguidos de mil 371 acciones de lobby sobre el sector de transportes y mil 297 en temas de defensa.

Hoy mismo, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki Moon, advirtió que “el desarrollo que excluye a parte de la población puede ser socialmente corrosivo”, al añadir que “puede contribuir al crimen y crear una sensación de desesperanza y alienación, condiciones que, a su vez, pueden alimentar el extremismo”.

En un informe que publicó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en junio pasado y cuyo contenido reportó Apro, el organismo señaló a México como el segundo país más desigual de sus 34 integrantes después de Chile.

Oxfam basó su informe en la actualización del Reporte de las Riquezas Globales que realizó en octubre pasado el Crédito Suizo. Según este informe, el 10% más adinerado de la población mexicana controla 64.4% de la riqueza nacional. El 1% de los mexicanos más ricos, por su parte, posee más de 33% de la riqueza del país.

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