22 de enero, 2015).- Desde los siete años, empieza el consumo de alcohol y tabaco en el estado de Querétaro, de acuerdo con Rebeca Mendoza Hassey, directora del Centro Estatal Contra las Adicciones (CECA). El principal motivo por los que lo hacen es por curiosidad.

80 por ciento de los menores de cuarto y quinto de primaria entrevistados por el CECA, dijeron haber probado el tabaco y el alcohol y en su mayoría, agregaron que les había gustado, ya sea por el sabor o sus efectos.

Mendoza Hassey agregó que el consumo de intoxicantes a tan temprana edad, se relaciona con que los niños y adolescentes no cuentan con una supervisión constante de sus padres.

Aunque la encuesta nacional sobre adicciones 2011 señalaba una edad entre 12 y 13 años en el inicio de consumo de estas sustancias, la realidad actual en el estado es más alarmante.

Querétaro, Puebla y Tlaxcala tienen los índices más altos en el consumo de inhalables a nivel nacional. Se trata de sustancias de muy fácil acceso, ya que pueden comprarse de forma legal y se encuentran en muchas casas, y además son muy económicas. Sin embargo, el potencial de daño que conllevan estas drogas es muy alto. Algunos ejemplos son: pegamento, acetona, solventes y aire comprimido.

Más allá de saltar en pánico y exigirle a los padres de familia que no quiten los ojos de sus hijos ni por un instante, quizá sea más pertinente observar qué pasa en las dinámicas sociales que está afectando a las dinámicas familiares y cómo éstas están –o no ­– fomentando la clara y abierta comunicación entre padres e hijos, así como el cuidado sobre qué información están recibiendo los niños en su casa, la escuela y los medios.

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