PRIMERA PARTE

  • COSAS QUE NUNCA TE DIJE

Si pudiera escribir las cosas que nunca te dije y que nunca te he dicho, tendría que comenzar a narrar una historia completa. Recordar el día que me enamoré de ti es difícil, no hay un momento exacto, podría decir que es una serie de sucesos, de vivencias, que hicieron que cada vez te clavaras más profundo en mi corazón. Hoy sé que por más que lo intente no te saldrás de mi vida y de mi recuerdo. He hecho cosas inimaginables en nombre del amor que siento por ti, cosas que nunca pensé hacer, y que provocan que tú siempre te preguntes el motivo, pero mis miedos impidan que conozcas mis verdaderas razones de ser como soy.

Mi secreto, mi gran secreto, ese que pocos conocen, y los que lo conocen lo saben por error. Tengo que aceptar que ninguno de esos errores ha llegado a su destinatario correcto, a ti, tú sólo has visto señales, y es por eso que no puedes conocerme completamente. No tienes conocimiento de esa parte de mí. Lo extraño de esto es que me conoces  más que ninguna persona en el mundo, sabes mis debilidades, mis miedos, mis alegrías y mis pasiones, también mis errores; conoces todo de mí, pero esa parte no.

Hay veces que sí, te he dado señales, muchas diría yo, y es que sabes que vivo para ti, para estar contigo, porque no hay semana de mi vida en la que no pueda estar sin verte, ni siquiera cuando te fuiste lejos fui capaz de separarme de ti, recuerdo incluso todos los días, en el que los miles de kilómetros nos separaban, la distancia no era problema. Los dos sabíamos el uno del otro todos los días, pensaba en ti todos los días, y como esa canción que tanto te gusta y que escuchaste por mi cuando te dedique “Hasta que vuelvas”, pasé las horas extrañándote, y hasta que volviste, volví a tener un sentido y una razón de ser en mis días y mis noches.

Pero podría decirte cosas sin sentido, cosas que expliquen cómo te amo, pero prefiero recordar, por que recordar es vivir, es volver a sentir esa historia, ésta que es tu historia conmigo, ésta que no conoces, ésta que he ocultado y que es mi secreto, ese secreto que existe entre los dos.

“… Y para no empeorarlo comencé a fingir…
Que aquí no pasa nada y todo está muy bien…
Quédate por favor, escucha los recuerdos en mi habitación…”

Casualmente escucho la radio, una estación que conozco desde antes de conocerte, un programa que me inspira cuando mis sentimientos están a flor de piel, en ese momento, sin pensarlo, sin imaginarlo comienza a sonar esa canción, esa canción que existe, como parte de nuestra historia.

Y mira como sirve para explicar los sentimientos, canciones que se vuelven una válvula de escape, ese escape que necesito para no estallar. Para soportar que la sangre me hierva sin que se salga de mis venas. En este momento no sé dónde has de estar, he tratado de contenerme y no llamarte, podría hacerlo, siempre lo hago, pero he preferido no hacerlo, sé que estás con alguien y no quiero interrumpir, es más no soy capaz ni siquiera de averiguarlo porque eso me daría celos, estos celos que ya me he acostumbrado a sentir cada que alguien se te acerca, pero prefiero quedarme aquí, escribir esta historia, frente a mi ordenador parezco que estoy en una burbuja, en esa burbuja en la que tu historia y mi historia pasa frente a mis ojos sin que nadie más pueda entrometerse. Sé que mañana no podre preguntarte que hiciste hoy, pero de alguna manera la información me llegará y me contaras con felicidad que sucedió, aunque una parte de mí no quiera saberla y otra parte si, por que al menos de esa forma puedo saber que sientes y que piensas.

Han pasado muchos años. Te conocí en el 2009, esa fue la primera vez que te vi y si pudiera haber imaginado lo importante que serias en mi vida, en ese momento no lo hubiera creído.  Recuerdo que estaba sentado, no prestando atención a clases, estaba más bien distraído, observando todo a mí alrededor. Estaba comenzando una nueva etapa en mi vida, había entrado a la carrera sin saber que sería de mí y sin estar convencido de que esa era mi vocación. Psicología social,  es la carrera que había elegido, de la cual no tengo nada, ni el mínimo interés por su desarrollo profesional, podría decir que no me interesa en absoluto. Tú llegaste ahí en ese momento, por que la casualidad de la vida determinó que estuviéramos en el mismo lugar, al mismo tiempo y en la misma época. Sin esa coincidencia del destino, jamás nos hubiéramos conocido. Teníamos que estar ahí, los dos, para conocernos, para comenzar una historia y es que las historias comienzan sin que te des cuenta, un día puede comenzar una y te das cuenta de su importancia mucho tiempo después, porque miras atrás y sabes que ha pasado mucho y que tu vida ha cambiado a causa de una coincidencia o por coincidir con alguien.

Ahora que escribo pienso, que a lo mejor, nunca leerás estas palabras, no sé si las continuare o las dejare para luego, siempre dejo las cosas a medias, ese es un gran defecto que tengo, defecto que por cierto, tú conoces. Pero si algún día lees esto, me dará gusto saber que por fin, ahora, me conocerás por completo.

Llegaste a mi vida un día de verano. Llegaste porque querías ser psicólogo clínico, pasión que descubrí por ti y que tú me ayudaste a descubrir.   Cuando te vi por primera vez sentí algo, algo que no pude explicar en ese momento, si te dijera que no llamaste mi atención te mentiría, fue como esa escena de “La reina del sur”, historia de la que compartimos el gusto y que hemos pasado muchas horas viendo. Por esa historia es que recuerdas, cuando Patricia O´Farrell conoce a Teresa Mendoza,  cuando va muy drogada y la ve, le llama la atención y  la vida o el destino, quizá Dios, se encargan de unir sus caminos. ¿Por cuál objetivo o con que objeto?, ¿Quién sabe?, pero se unen y tiempo después descubren que el destino tenía un propósito para ellas. Patricia O´Farrell se enamora de Teresa Mendoza, aun sabiendo que es un amor imposible, que nunca tendría ninguna posibilidad, ese amor crece tanto que Paty pierde el control de sus sentimientos y su vida, pero al final no se arrepiente de haber amado a la mexicana. Puedo pensar que esa historia es la versión televisiva, con otros personajes de tu vida y la mía, dejando a un lado el narcotráfico y que nunca me he drogado, bueno si, una vez o varias contigo, pero solo fumando marihuana. Muchas veces hemos hablado y coincidido que esa historia de Paty O´Farrell y Teresa, es como la nuestra, siempre dices que yo me parezco a ella, en lo impulsiva y apasionada. Tú en cambio, eres más como Teresa, más calculador, más frio pero que igual sabe lo que es amar, más no lo practica por miedos personales a lo que le sucedió antes, en su pasado. Esa historia la vemos juntos, recordamos cuando estuvimos en España.

Aquella primera vez, cuando te conocí, me llamaste la atención y después supe tu nombre, pero ni siquiera te hablaba, no me atrevía a hacerlo. Eras tímido, callado y sumamente dedicado a tus estudios. Te sentabas al frente, como para no perder ni un solo detalle de tus clases, después supe que era porque no querías repetir una mala experiencia escolar, en la que por malas calificaciones quedaras fuera de una escuela, experiencia, que creo yo, te ayudó a saber lo que querías. En ese momento ni siquiera pensé que te hablaría, que me acercaría a tu vida.

Pasaron los días y los meses. Entre nosotros no existía nada, ni nada nos podía indicar que nos volveríamos inseparables. Hasta que un día, decidí socializar con la gente. ¿Por qué digo socializar?, cualquier persona que me conozca puede decir que soy la persona más social del mundo, que le habla a todo mundo y que tiene una seguridad increíble, pero eso no es verdad, en el fondo soy sumamente inseguro de mí mismo, que no lo aparente es otra cosa, tímido, como tú lo eres en muchos aspectos, en eso nos parecemos. En aquel momento me daba miedo acercarme a la gente, por miedo al rechazo, por miedo a mi preferencia sexual y a su descubrimiento ante todos, ante el mundo. Pero un día me arme de valor, un día acepté la invitación de un compañero de nuestro salón de clases. Acepté ir a Cortázar, Guanajuato, llegamos a la central de autobuses y ahí te vi de nuevo, ahora más cerca y te saludé sin más, simplemente un saludo y ya.

Pienso que si te entrego esto, al terminarlo, podré solucionar mi vida, podré liberarme de un secreto tan grande como este, podré darme un tiempo para estar sin ti, aunque tal vez no me atreva. Aquí no existe la esperanza, ni es como esas historias de cuentos de hadas en el que al final, el amor llega y quedan juntos, yo soy más realista, sé muy bien que algo cambiará pero no será de la forma en la que yo quisiera que cambie. Pero igual, después de esto podré continuar mi vida. Y aceptar que nunca, por más que sueñe en las noches, por más que quiera vivir en una burbuja de ensueño, nunca serás para mí.

Quiero imaginar que te tengo frente a mí, que platico contigo por primera vez de lo que siento por ti, que me escuchas y que por fin conoces esta parte de mí.

No puedo decir mucho de aquella visita, en la que con Alejandro, fuimos a su casa en Cortázar, por primera vez te vi con unas copas de más, tantas que te quedaste dormido. Pero lo que vino después fue diferente.

Por alguna razón comenzamos a cruzar, al menos, unas cuantas palabras, aunque de manera muy superficial. Si, en ese momento ya llamabas mi atención, y en pláticas por Messenger, aquel servicio de mensajería instantánea que estaba de moda en ese momento, te llegué a conocer más. Se acercaba Halloween, ahí descubrí tu afición por los zombies, cosa que se me hizo graciosa. Uno de los tantos gustos raros que tienes.

Comenzó a gustarme tu personalidad, tu forma de ser e incluso pensé que podía existir una posibilidad de acercarme más a ti. A Alejandro le dije que me gustabas, lo sorpresivo es que él me dijo lo mismo. Me quedé helado, sin saber qué hacer, sin saber que pensar y que decir. No recuerdo bien, esa parte de la historia no la recuerdo bien, a pesar de que mi memoria pocas veces me falla, creo que te envíe una carta, creo que lo hice. En aquel momento todavía era un estúpido romántico, que quería llevar sus experiencias de ligue heterosexual al lado homosexual. Pensé que, de esa forma, podríamos comenzar una historia, un capitulo escrito entre los dos. No fue así, creo que ese es mi más grande trauma si hablo de ti, porque desde aquella vez, comenzaste a portarte distante, incluso me evitabas, no querías enfrentar el tema de que me gustabas. Me enteré por otro amigo en común, Héctor, que te habías sentido incómodo. Decidí desistir, ya no hacer más el intento y pensé que lo mejor sería olvidarme de ti, pensé en ese momento que podría hacerlo, pero mira como son las cosas que realmente nunca pude sacarte de mi vida.

Esa confesión de que me gustabas trajo consecuencias, como todo lo que hacemos en la vida, toda acción tiene su reacción. Tocó el turno, en el que el círculo de amigos visitará tu casa, conocí, en ese momento, en Noviembre, el 21 de noviembre de 2009, tu casa, el lugar dónde vienes, San Luis De La Paz, Guanajuato.

Aquel día, una de nuestras compañeras, impidió que me acercará a ti, ¿Por qué habría de hacerlo?, porque después del viaje a Cortázar, nos confesaste, a un grupo de diez personas que eras bisexual y que te gustaba uno de nuestros compañeros llamado Alan. Imagino que en aquel momento pensaste que había esperanzas para los dos, sobre todo cuando él dijo que si intentara algo, alguna vez, con un hombre sería contigo. Pero aquella noche, aquella reunión en tu casa, llegó una noticia que no esperabas, Alan anunció que era novio de Nahomi, y vaya que fue un golpe muy fuerte para ti, en ese momento, que sumado a unas cuantas copas de tequila, terminó por provocar tu llanto, mira que muchas veces te he visto llorar, pero esa vez fue la primera.

Yo ya me había hecho a la idea que te gustaba Alan, decidí que no me afectaría, pero esa noche, cuando vi que estabas llorando, quise acercarme a ti y Jazmín, aquella compañera, impidió que me acercará a consolarte, a que lloraras en mi hombro, a pesar de que muchas veces has llorado conmigo, me has contado tus secretos y tus miedos, y debo aceptar, que detesto verte llorar, detesto verte triste, esa primera vez, nació ese instinto en mí, de estar contigo siempre, en las buenas y en las malas. Pienso que a ella le gustabas, eso decían todos y yo creo que no estaban equivocados. ¿Cómo no le ibas a gustar? Si a muchos y a muchas les gustas, como a mí, por cómo eres, por cómo te ves y por lo interesante que puedes llegar a ser.

Después de esa noche seguías evitándome, en aquel momento preferías mantener tu distancia, preferías no contarme mucho de tu vida. Creo que era porque simplemente no me conocías lo suficiente y siempre has sido discreto. Te pregunté por Alan y solo me contestaste lo que ya sabía, lo que todos sabían abiertamente y nada más.

Llegó el 2010, en ese momento comenzamos a tener un acercamiento mayor. Decidí convertir en una broma lo mucho que me gustabas. En aquel entonces, había comenzado una amistad muy grande con Alejandro, quien ya se había olvidado de ti y prefirió verte como un amigo, yo de cierta manera seguí su ejemplo. Las primeras semanas de ese segundo semestre de la carrera, comencé a salir con Alejandro a Heaven, el antro gay de la ciudad. Eso me ayudó a saber cómo era el ambiente gay, aquel ambiente tan extraño y tan intenso.

Una forma de vida donde no cabe espacio para el amor, solo para la calentura y la promiscuidad, aquella forma de vida en la que se exigen los derechos humanos básicos en la sociedad, Pero también se vive una vida vacía y superficial, preocupada por el aspecto físico y el poder económico; también preocupada por la pose y el ver con cuantos tienes sexo, entre más, mejor. Sería hipócrita pensar que yo no he caído en eso, claro que lo he hecho, a la tierra que fueres has lo que vieres, eso he hecho yo. He intentado escaparme pero no he podido, por eso es que también tú piensas que soy igual a todos o peor, pero realmente soy muy diferente, al menos espero y sueño con un día, tener una vida normal , porque yo no pedí esto, yo no pedí vivir así, en ese estilo de vida, aunque mi preferencia no me avergüence, porque realmente por eso, he conocido a personas increíbles, te conocí a ti.

A causa de eso, comencé a reflejar una imagen cercana a la locura, al exceso, al cliché del homosexual. Incluso disfrutaba hacer bromas contigo. Si observaba que salías al baño, te seguía por detrás aunque no te hablara, esperaba a que regresaras y entraba detrás de ti, asegurándome que todos me vieran y pasando mis dedos por los labios para hacer de cuenta que te había hecho sexo oral. Te ponías rojo, pero no te enojabas, al menos no lo demostrabas, simplemente te apenabas y yo disfrutaba ver como lo hacías.

Conociste Heaven y el ambiente gay meses después que yo. Lo conociste y te gustó, incluso comenzaste a salir con chavos, uno de ellos, Damián, amigo de Alejandro. A él le gustaste y te invitó a salir, como fue tu primera invitación directa no lo dudaste y salías con él. Yo prefería hacer de cuenta que no pasaba nada, todo estaba muy bien, al menos eso era la apariencia que prefería proyectar.

No pude aguantar más y te he llamado, con el pretexto de preguntarte sobre nuestra compra de  unos boletos para ir al concierto de Edith Márquez, no pude evitar tampoco la curiosidad y preguntarte si verías a tu ligue, no lo viste y eso cambió hasta mi rostro. Me dejó tranquilo, ¡Qué bueno que te dio hueva verlo!.

Pero como pude ser tan tonto y olvidarme de tu primera atracción hacia un hombre, aquel chavo que te gustaba desde hacía mucho tiempo. Si me jacto de decir que te conozco no puedo evitar mencionar esa parte de la historia.

Omar fue tu primera ilusión, aquel que conocí después de Alan, y el cual me provocó unos celos enormes cuando conocí. Estabas emocionado, feliz, porque ese semestre comenzarías a vivir en la misma casa que él, rentarían juntos e incluso pasarían las noches juntos, aunque después descubrí que se quedaban a dormir en cuartos separados. Omar te gustaba mucho, aunque ese no fue del primero del que te enamoraste, fue tu primera ilusión.  Cuando supe quién era, decidí convencerme, aún más, de dejar de quererte, claro, después me enteré que entre ustedes dos no existía ninguna posibilidad.

De ahí viene alguien más en tu vida, Omar fue novio de Virginia, aquella que también fue tu novia, creo que en la preparatoria. Aquella que siempre has dicho que es la mujer ideal para casarte y aquella que también veo con miedo. Me da miedo imaginar que un día puedes cumplir esa profecía, así lo considero, como una profecía, algo que se puede cumplir o no, pero que si llega a pasar estoy seguro que me dolería.

He decidido, por hoy, dejar de escribir, mañana seguiré hablando de nuestra historia, mañana hablaré de otra etapa, de algo diferente y poco a poco me acercaré hasta el momento en el que esto que siento, se me salió de las manos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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