ADVERTENCIA: esta reseña no es apta para fanáticos sensibles de la saga literaria 5o Sombras…

Anastasia Steele es una virginal estudiante universitaria que por azares del destino tiene que entrevistar al billonario Christian Grey. Ambos sienten una conexión al momento de verse, esto hace que Christian acose… y seduzca a la inocente chica que termina conduciendo al lado oscuro del doloroso sexo envuelto en cuerdas y antifaces.

Recapitulemos: E.L. James se inició haciendo fanfiction de Twilight, estamos hablando de que ella trataba de imitar a una escritora que a su vez hacia fanfiction de Harry Potter (esto es una fila interminable de autores que -aparentemente- entre más atrás de la fila estén más bajo es el coeficiente intelectual).

50 Sombras es una tortura literaria y sus personajes son algo que matarían de dolor solo de leer la primera pagina a Stephen King.

Esta novela ha vendido 100 millones de copias y se ha traducido a 50 idiomas, era por supuesto una obligación hacer una adaptación fílmica, el proceso fue largo, nadie con una verdadera carrera de actor quería interpretar a esta pareja. Por fin dos valientes sin nada que perder aparecieron, Steele es encarnada por Dakota Johnson (hija de Don Johnson y Melanie Griffith), y para interpretar al hombre de ojos grises está el señor Jamie Dornan que tiene ojos azules y esto mata el 50 por ciento de todos los diálogos originales de Anastasia que se refieren a los ojos de Grey.

Ambos hacen su esfuerzo, pero no existe química alguna, sus escenas son estériles, no existe nada que una a estos dos, principalmente esto viene por parte de Dorman que pareciera no haber leído el guión y cada diálogo o acción sale como si estuviera platicando en la parada del camión. Dakota por su parte, da un giro de simpatía y ligereza -algo que necesita esta cinta-, pero los elementos no son suficientes para tomar en serio por primera vez a esta actriz.

La dirección viene a cargo de Sam Taylor- Johnson conocida por su trabajo en Nowhere Boy del 2009, ésta realizadora se anima a armar la adaptación logrando desaparecer la estupidez y pobreza literaria de la novela, empezando por quitarle todos los soliloquios mentales que tenía el personaje de Steele y dando al espectador una vista más general para que saque sus propias conclusiones.

Taylor- Johnson hace un filme lento y plano, torpe en lenguaje, las escenas de sexo parecen salidas de un canal básico de cable a media noche pero sin alma o motivación. Habla mucho de sexo, perono hay sexo explícito. 

La música viene a cargo de Danny Elfman, que parece que hizo su trabajo únicamente cuando se menciona la palabra dinero; el sonido es lo único sexy de la cinta, lamentablemente la realizadora intenta matar esto con música pop de actualidad logrando que la cinta tome forma de un video de los noventas de MTV.

Dicho todo esto, por supuesto que habrá estampidas de gente para llenar la sala, la recomendación es: salta esta sala, dirígete a otra y disfruta del verdadero cine. 

Deja un comentario

Login