Hoy tomé una decisión, decidí no tener más sexo por tenerlo. Después de una experiencia

marcada por las ganas y la calentura, hice lo que nunca había hecho antes, contacté con

un chavo a través de la aplicación de ManHunt, ese buscador de hombres, donde creas un

perfil, pones lo que buscas y contactas a gente que le interesa nada más pasar el rato. En

esa página, al entrar, parece un catálogo de hombres, donde se aprecian las medidas de

sus órganos sexuales y cuerpos desnudos. Esa es la forma de vender en esa página, de

ofrecer y de esperar encontrar a alguien para un encuentro furtivo, todo eso, siendo

conscientes de que nunca encontraras nada más; pero nunca falta el ingenuo que piensa

encontrar una relación o al amor de su vida y se lleva la sorpresa de no encontrar nada

más que sexo.

Quedé de verme con alguien que conocí ahí, me invitó a su casa, una plática, un saludo, un

“yo te vi alguna vez en una fiesta” y después nada, sexo, vacío, sin sentido, sin pasión. Lo

más extraño, en mi caso fue, que estando con él pensé en ti, no sentía sus caricias, sus

besos, me sentía ajeno, vacío, pensando en la historia que vivo, que siento, él no podía

hacerme sentir lo que tú me hacías sentir y que no tiene nada que ver con el sexo y la

calentura. Después de esa experiencia y de dos horas en las que él, del que ahora no

recuerdo ni su nombre, disfrutó más que yo, pues mi cabeza estaba en otro lado, terminó

el encuentro, así nada más, sin nada, sin amor, sin pasión, sin entrega, sin felicidad, no

había ni siquiera la satisfacción de haber saciado los placeres carnales.

Me fui a mi casa, me sentía sucio, me sentía ajeno, sentía que me había traicionado a mí

mismo, y ya no quiero traicionarme. Llegué a darme un baño, pensando nada más en lo

que había sucedido, ya no quería eso, el sexo por sexo no me llenaba, sé que necesitaba

algo más, pues mi corazón me pide mucho más, algo que nunca he conocido.

Una de las razones, creo yo, por las cuales nunca puedo ser congruente es esa, mi corazón

dice una cosa, pero mi instinto otra, aunque hoy se terminó, tomé la decisión de no

repetir esa experiencia nunca más, no así, entregando mi cuerpo al primer extraño que

conozca y que no me haga sentir nada. Esa es una de las cotidianidades que se vive en el

mundo gay, donde siempre, es mejor un encuentro casual que involucrar asuntos del

corazón, aquí no hay espacio para eso.

Todavía me siento sucio, traicionado, yo lo provoqué pero yo mismo lo cambiaré. No cabe

duda que contarte mi historia me ayuda hasta en eso, me ayuda a pensar en ser una

mejor persona, esa persona ideal que debo ser, aunque no sea para ti, y aunque no notes

la diferencia.

Incluso he pensado en comenzar a hacer ejercicio, en cambiar mi estilo de vida y volverme

más deportivo, tal vez así voltees a verme, tal vez de esa forma te parezca atractivo. Soy

capaz de hacerlo, por amor las personas somos capaces de todo. Tengo claro que el ideal

de esperar, que alguien se fije en ti por tu mente y por tu corazón es algo utópico. Yo

mismo, te he reprochado mil y un veces que solo busques un novio trofeo, que esperes

encontrar a alguien bonito a la vista, cuando existimos personas normales, físicamente,

que no somos supermodelos, de esos que tu buscas y que también, a pesar de no ser

perfectos podemos amar. Te amo, tanto que podría cambiar si me lo pides, aunque con

eso traicione mi mente una vez más, pero sabré, al menos, que el corazón no lo

traicionaría.

En la mañana platiqué con Karina, esa amiga que tengo, que siempre está conmigo en los

proyectos profesionales. Parece que la vida se encarga de provocar varios rompimientos

de relaciones, ella también pasa por el término de una, aunque ya van varios intentos de

puntos finales en su relación. Le conté que te escribo estas palabras, me felicitó, pues ella

sabe lo mucho que me ha costado vivir con esto, es de las pocas personas que conoce este

secreto, me dijo, al preguntarle, si pensaba que tú ya sabias mi secreto, le dije que no, que

ni siquiera podría pensar que tú sospecharas lo que siento por ti, pues serias diferente en

tu trato conmigo, me dijo que si no lo sabias lo sospechabas al menos, por lo notorio que

es. Me comentó también, que esto me serviría para liberarme y me preguntó que si

alguna vez leerías esto, que si estaba dispuesto a entregártelo, le dije que sí, es ahora mi

propósito de año nuevo que debo cumplir y que consiste en hacerte llegar estas palabras.

El principio básico de la comunicación humana es que el mensaje llegué a su destinatario,

este mensaje estaría incompleto si no llega a quien debe llegar, por eso decidí la forma de

hacértelo llegar, solo es cuestión de tiempo. Me preguntó si esperaba algo de ti, le dije

que no. Realmente no espero nada con estas palabras, con esta historia, libro o lo que sea

que se convierta. Por mí, bastaría que lo supieras, incluso si no llega a tu corazón me

sentiría satisfecho, incluso si haces de cuenta que nunca lo leíste, también me daría por

satisfecho, pero al menos sabría, que de alguna forma, en tu vida, esta historia quedará

plasmada en algo que alguien pueda leer alguna vez y le sirve para identificarse con mis

experiencias, y tal vez un día te acuerdes de esto, como yo me acordaré de ti para toda la

vida.

Para hablar de lo siguiente, tengo que volver a mencionar la dependencia, la noche en que

todo terminó con Esaú, sentí que la vida se derrumbaba en mis manos. Aquella noche no

contestaste mi llamada, estabas dormido. En cambio, le llamé a Alejandro, me escuchó

llorando, se alarmó, quería asegurarse que estuviera bien pero sabía que no estaba bien,

se podía escuchar en mis palabras, en mi forma de contarle lo doloroso de ese momento.

Me sentía fatal, sentía que todo perdía sentido, la dependencia con Esaú me había dejado

en ruinas.

Tenía que entender que todo se terminaba, que todo lo que empieza, tiene que terminar,

Alejandro decidió estar al pendiente de mí, al menos vía telefónica, su regreso estaba

próximo, por lo cual acordamos de vernos unas semanas antes de regresar a clases. Decidí

salir de Querétaro y verlo en su casa, quería estar lejos de esta ciudad que se había

convertido en mi tormento, Alejandro me recibió en Cortazar y al menos por una noche,

olvide mi dolor.

Tú te enteraste de lo que me paso, al día siguiente de haber ocurrido, me dijiste esa frase

clásica, “Te lo dije”, me escuchaste, dejaste que llorara, dejaste que sacara todo lo que

sentía, me escuchabas y me aconsejabas cuando era prudente. Estabas en México, no en

San Luis, a ti, te vería mucho tiempo después que a Alejandro.

Ya había tomado una decisión, eso ya te lo dije. Opte por simplemente buscar sexo, hasta

que hoy me cansé de hacerlo, buscar amantes, pasión y nada más. Eso era lo mejor, tenía

ahora un objetivo en mente, el objetivo de mi dependencia era Alejandro.

Que suma tan peligrosa, decepción, dolor y dependencia, eso da por resultado algo fatal.

Esa combinación es como cuando mezclas tequila con cerveza en una borrachera. Los

resultados pueden ser catastróficos.

Comencé en imaginar una relación con Alejandro, y eso era todavía más peligroso si

tomamos en cuenta que él no sabía lo que quería de su vida, eso nos llevó a la ruina, pero

intentaba olvidar y sentía que el amor no podía confundirse con la compañía, aunque

realmente eso tenía el potencial de suceder.

Decidí hacerlo todo, con tal de sustituir a Esaú, ya tenía candidato para eso. Como el

dinero no era problema comencé a pasar mis tardes y mis días con Alejandro, a todos

lados íbamos juntos y a ti, comenzó a parecerte extraña esa proximidad. No juzgabas

nada, solo veías. Noches de antro, borracheras, día tras día. No me preocupaba atravesar

la cuidad en la noche con tal de verlo y estar con él. Por supuesto que Alejandro solo me

veía como su amigo, y era cómodo para él, que tuviera tantas atenciones. Rápidamente

coloqué la historia de Esaú en el punto que se quedó, pero ahora con Alejandro, teniendo

las mismas atenciones de novio que pretendí con Esaú, pero ahora con el que había sido

mi amigo de borrachera.

No medí las consecuencias, compré un viaje para Alejandro y para mí a Ixtapa, nos fuimos,

sin importarme que pudiera perder mi trabajo. Pasamos noches de borrachera y excesos,

pero seguía siendo tan tímido, que a pesar de tenerlo desnudo en una cama junto a la mía

y de dormir juntos, no fui capaz de acércame a él. Eso también fue consecuencia de Esaú,

al principio, cuando nos fuimos al motel y los dejé abandonados, parecía ser muy sencillo

tener algo sexual, después él comenzó a despreciarme a causa de la comparación con su

ex novio. Yo aún era inexperto en temas del sexo, ese fue otro de los motivos por los que

decidió cambiarme y provocar que me fuera, alguna vez me dijo que la relación no

funcionaría si tomábamos en cuenta que habíamos pasado una noche en Tequisquiapan y

no sucedió nada entre nosotros. Para Esaú el sexo era demasiado importante y no nos

complementábamos en ese plano. Yo sé que para ti, también el sexo es importante, muy,

muy importante; pero realmente contigo más allá del sexo existe el corazón. Con

Alejandro tampoco pasó nada, no pude hacerlo y me sentí mal, comencé a tener el

propósito de conseguirlo como fuera. Comenzaba el proceso de que si proponía

acostarme con alguien lo haría, como fuera pero conseguiría mi objetivo.

Regresamos de Ixtapa y las cosas empeoraron, comencé a sentir que podía ser amor la

confusión de su compañía. Como era de esperarse perdí el trabajo, no me importó, pensé

que no lo necesitaba y de pronto, poco a poco el dinero se comenzó a esfumar. Mientras

no tenía trabajo, pasaba las mañanas con Alejandro en su casa, acostados viendo

televisión, esperaba a que se bañara mientras yo, lavaba los trastes del desayuno que el

preparaba. En eso se convirtió mi vida, comencé a escribir una historia, me di cuenta que

existía la posibilidad de amar a Alejandro, pero él, solo buscaba lo mismo que todos, sexo.

Ese que no sabía cómo darle.

Aquella historia que escribí, la llamé “Amar no es suficiente”, porque creo que en este

mundo gay el amor nunca será suficiente para estar con alguien, porque el corazón es lo

que menos importa, nuevamente mi gran problema, no decir las cosas de frente.

Comencé a crear un mundo de ficción, en el que mi personaje, estaba enamorado del

personaje de Alejandro, él lo leyó, cuando lo hizo supo quién era él, pero no se atrevió a

comentarlo. Una de las cosas que más lo hicieron dudar y que me preguntó, fue que mi

personaje al principio, parecía estar enamorado de Iker, tu personaje. Después, en la

trama se justificaba que mi personaje le mencionaba al de Alejandro que mi personaje, lo

había dicho para mantener oculto su verdadero amor.

Esa historia si sucedió. En el 2010, cuando salíamos los tres de antro, después de que por

varios meses dejé el tema de la carta que te había mandado diciendo que me gustabas, te

llevé a tu casa, casi al llegar te propuse que saliéramos, tu dijiste: -Ya estamos saliendo…-

Intervine y te dije:- Pero no como amigos…- En ese momento vino tu negativa, decidiste

que me preferías como amigo y en ese momento me condenaste a uno de los

sentimientos más bellos y dolorosos que he vivido. Bellos porque me dio la oportunidad

de compartir muchísimas cosas contigo y dolorosos porque sé que de esa línea no puedo

pasar, por más que lo intente.

También, en “La Reina Del Sur”, se narra que un personaje se enamora de Teresa, Oleg,

pero él, al ser uno de sus socios de negocios y un buen amigo, le dice en un capítulo

“Nuestra amistad vale más que mil amores”, esa narración deja al lector con ganas de que

hubiera pasado algo entre ellos. Creo que esa frase debo creerla, necesito creerla, que

nuestra amistad vale más que mil amores, pero no puedo, no es fácil.

Con Alejandro tampoco tuve el valor de decirle que me gustaba para novio, que incluso

podía funcionar si lo intentábamos. La historia le pasó desapercibida con la cotidianidad,

incluso pensaba que era una buena trama y nada más.

Paco, uno de nuestros amigos más borrachos y el cual, nunca ha tenido problemas por

enamorarse, porque prefiere no hacerlo y vivir su felicidad individual, sin preocuparse por

nada, supo que comenzaba a sentir algo por Alejandro. Tú en ese momento no sabías lo

que estaba pasando en mi corazón. Decidí escribirle una carta y le pedí a Paco que se la

entregará, él lo hizo y hablaron, Alejandro dijo que no podía corresponderme y que se

alejaría de mí en caso de que insistiera, por supuesto que yo no quería eso y decidí callar,

hasta que un día no pude más. Saliendo de una borrachera en casa de una amiga del

grupo de clases en el que íbamos, me armé de valor y le pregunté por la carta, él no quería

hablar, yo insistí, tanto que me dijo que no podía quererme como yo quería, que sólo

podría ser mi amigo. Me arriesgue y perdí, hoy creo que fue lo mejor, Alejandro, de por si

me llevó a la ruina, sí, me refiero a la escuela, las personalidades de él y la mía eran tan

diferentes que en algún punto terminarían convirtiendo en odio el cariño que nos

teníamos. La relación no se alteró, pero vendría algo que la sacudiría de manera fuerte.

Llegó uno de los días que nunca quise que sucedieran. Nos comentaste a Alejandro y a mí,

que te mudarías de casa, que dejarías ese lugar que encerraba tantas historias y tantos

buenos momentos. Gracias a una amiga tuya, María, te irías a vivir al departamento de un

veterinario, donde ella vivía, su nombre, igual que el tuyo, Fhernando. Para mí la

diferencia de nombres radica en cómo se escribe uno u otro, el Fher, tú Fer.

No sé por qué supe de inmediato que ese cambio traería problemas, y vaya que no me

equivoqué. En ese momento tú eras novio de Mauricio, mira que siempre he reconocido

que se veían hermosos los dos juntos, esa pareja me fascinaba. No sabía lo que estaba

pasando, si lo hubiera sabido, estoy seguro que no hubiera sabido cómo actuar.

La primera vez que conocí esa nueva casa, donde vivirías y de la cual, he de admitir, no

tengo buenos recuerdos, bueno algunos si, otros no, pesan más los malos, fue en la fiesta

de cumpleaños de María; como en ese entonces era costumbre, llegué con Alejandro,

incluso había quien se confundía y preguntaba si éramos pareja, lo cual, ambos

negábamos. Alejandro estaba perfectamente bien en la fiesta divirtiéndose, nosotros

estuvimos ahí como si nada, pero Fhernando puso sus ojos en Charly, comenzó a hablarle

cuando me fui, lo que ninguno de nosotros sabíamos, ni siquiera Mauricio, es que tú

estabas teniendo una aventura con Fhernando. Las primeras noches que te quedaste con

él sirvieron para aprovechar y tener algunos encuentros sexuales, nadie lo sabíamos, su

relación era parecida al contrabando, estaba muy bien oculta.

Tu relación con Mauricio, aparentaba ir bien, a pesar de eso, aunque tú sentías que habías

hecho mal, no estabas dispuesto a arrepentirte. Siempre has dicho algo, y el otro

Fhernando lo comparte de alguna forma contigo, “Los hombres somos infieles por

naturaleza, a pesar de tener una relación, se puede caer en tentaciones…” o algo

parecido.

Aquella noche lo presentí, supe que mi corazonada tendría razón, Alejandro se fijaría en

Fhernando, no necesité de una bola de cristal para adivinarlo. Alejandro me llamó al día

siguiente, abrió la puerta, acudí temprano, a pesar de la desvelada por la fiesta a verlo,

pues me lo había pedido y no podía decirle que no. Entramos a la cocina y en un susurro

me dijo “Mira” me enseño sus boxers y me quedé intrigado, no sabía a qué se refería.

Después, también en un susurro, me dijo que eran los de Fhernando, con eso me dio a

entender que se habían acostado la noche anterior. Me pregunté ¿Cómo él pudo y yo no?,

me molesté y traté de fingir, desde ese momento Fhernando, se convirtió en alguien que

no era muy grato para mí, pero que debía soportar porque tú estabas con él, viviendo en

la misma casa.

Lo sorpresivo fue que Fhernando y Alejandro comenzaron una relación, provocando que

yo me muriera de rabia y de celos, porque él había conseguido lo que yo no. Ahora

entiendo por qué es que siento tanto desprecio por él. Fhernando, ha tenido lo que

siempre yo he querido tener, así como es, sin considerarlo atractivo e incluso pasado de

edad, en ese entonces, cercano a los treinta, lograba más cosas de las que yo y eso me

molestaba, me hacía sentir mal, porque yo no podía hacerlo.

Estábamos al final del año 2011. Alejandro y yo llegábamos, cada jueves, con una botella

en mano y dispuestos a ir de antro, tú no te negabas aunque tu cara de cansancio quisiera

decirnos que no querías salir, nos complacías. La relación de Fhernando y Alejandro

parecía ir bien, incluso me sorprendía ver, que el que nunca se enamoraba, Alejandro,

consideraba en algún momento enamorarse de Fhernando e incluso comenzar una vida

juntos. Yo seguía preguntándome, ¿Qué diablos tiene él para hacerlo cambiar de opinión?,

¿De qué herramientas se vale para hacerlo?.

Con todo y eso, a pesar de la relación y de que Fhernando notaba que no me caía bien,

seguíamos frecuentando tu casa. Yo no podía considerar retirarme sin dar pleito, era una

promesa con mi orgullo y debía de seguir a toda costa.

A principios de diciembre, viajamos a la ciudad de México, a pesar de mis problemas

económicos al concierto de Britney Spears. Tú seguías con Muricioy yo no me despegaba

de Alejandro. Al regresar acudimos al concierto de Jenni Rivera, la noche siguiente, ¡Vaya

que teníamos pila!, Esa noche Alejandro decidió irse a beber conmigo al concierto en vez

de ver a su novio esa noche. Pero el problema se hizo más grande cuando regresamos de

la capital, Alejandro se quedó a dormir con el que era su novio y Fhernando, por celos

absurdos reviso su teléfono, donde estaba la cuenta de Facebook de Alejandro, que con

toda confianza había dejado abierta en el celular, sin pensar que podían vigilarlo, sin

querer se encontró la conversación, donde, un chavo desconocido le proponía a Alejandro

tener sexo, lógicamente eso provoco un pleito, Fhernando se molestó y Alejandro supo lo

ocurrido por sus reclamos, discutieron a pesar de tener días de comenzar su relación, la

confianza se había roto antes de existir, a mí me dio gusto, como dije era un duelo de

egos. Alejandro se quedó a dormir en mi casa al día siguiente pero en un gesto nunca

antes visto, lo digo así por lo orgulloso que es Alejandro, fue a buscarlo a su

departamento, lo peor es que la relación continuo, yo estaba sorprendido.

Alejandro se fue a Cortázar Guanajuato para las vacaciones y yo decidí, hacer un cambio,

notaba el interés de Alejandro por Fhernando y decidí arreglar las cosas, incluso comenzar

a salir con él para llevarnos bien, juro que esa era mi intensión, hasta que un día conocí al

verdadero Fhernando.

Estábamos cerca de navidad, Paco y yo teníamos un compromiso y decidimos invitar a

Fhernando. Pancho se sorprendió de que yo fuera tan accesible, él me conoce y sabe que

a veces me gana la necedad. Todo iba bien, yo había conocido a un chavo que me había

gustado, no recuerdo su nombre, pero en una borrachera le pusimos Beyonce, sin motivo

alguno más que el de traer alcohol en las venas, perdí las esperanzas de una posibilidad de

algo con él cuando supe que tenía novio. Sin embargo, el seguía dándome señales que

indicaban que quería divertirse sin compromiso y yo no me negaría a eso, así que accedí.

Beyonce conoció a Fhernando, todo iba bien hasta que las copas se nos pasaron y la noche

se nos fue de las manos.

Fhernando desapareció un buen rato, traía tanto alcohol en la sangre que no me

importaba, estaba con Paco y decidí ir al baño, lo que encontré hizo que la borrachera se

me bajara. Fhernando y Beyonce se estaban besando. Cuando me vieron trataron de

impedir que me fuera, Beyonce me pidió perdón, pero lo ignoré. El problema no era con

él, el problema era con Fhernando.

Aquella noche aprendí que era capaz de defender lo que quiero, con lo que fuera

necesario. También aprendí que la vida te da opciones, pero lo que no sabía es que todos

tenemos un secreto, como el que tu tenías en ese momento e involucraba tu aventura con

Fhernando y como yo lo tengo ahora con el amor que siento por ti.

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