Contigo he pasado momentos maravillosos. Contigo he sentido lo que nunca pensé que

pudiera sentir. Este fin de semana, ha sido uno de los mejores de nuestra historia, por las

cosas que pasamos juntos y compartimos.

El viernes, repetimos la experiencia de ir al palenque de Edith Márquez, como lo hicimos

alguna vez y donde se te pasaron tanto las copas que hasta me demostraste tu cariño en

público y nos besamos una vez, aunque al día siguiente lo recordaras o aparentaras que

no pasó nada, al menos eso dijiste.

Gracias a mi trabajo en medios de comunicación, pude conseguir las acreditaciones para

entrar a la feria de Querétaro y al palenque sin que nos costara un solo peso. Pero una

noche antes, la noche del jueves, salimos a ver a Isaura, quien había regresado de Cancún

y nos encontramos en casa de Zenia, que era amiga de nosotros desde hacía mucho

tiempo.

Ella nos platicó lo que había vivido, su historia trata, de haberse enamorado de alguien en

un lugar desconocido al que fue de vacaciones, eso pasó hace más de un año, desde aquel

momento comenzó una relación a distancia con Lalo y se hicieron la promesa de volverse

a encontrar algún día, la fecha llegó, se encontraron después de que ella viajó a Cancún

para verlo y aquella platica, me recordó algunas cosas que viví contigo; nos contó su

emoción por ver al amor de su vida, pero también me hizo recordar, cuando tú y yo

estuvimos en España, recordamos mis molestias, mis enojos y los momentos que pasamos

juntos en otro país.

Isaura se sentía feliz de ver al hombre que amaba, a pesar de que él, por su trabajo,

apenas se pudo dar el tiempo de verla. Me sentí identificado por que, cuando estuvimos

en España, que es algo que recordaré después, me molesté por creer que no me habías

dedicado el tiempo que yo esperaba. Aunque tiempo después, en una noche de

confidencia, me dijiste que agradecías el que yo hubiera sido el único que atravesó el

océano completo con tal de verte.

Admití que me equivoqué en aquel entonces, pero ahora acepto que el tiempo nunca,

nunca regresa, ni perdona, porque aunque hoy, sepa lo importante que fue mi visita para

ti, los errores que cometí por mi forma tan arrebatada de ser no podré corregirlos, pues el

tiempo nunca regresa.

Recordamos juntos la primera vez que nos vimos después de varios meses de distancia,

donde esos más de nueve mil kilómetros nos separaron, recordamos la despedida, aquella

que no quería que sucediera, y te confesé que lloré todo el camino de regreso, bien dices

que: “Las despedidas más sinceras, son las que se dan en los aeropuertos” creo que

notaste esa sinceridad y la recuerdas, recuerdas perfectamente, al igual que yo, aquel

abrazo que nos dimos, cuando me besaste en la frente y me dijiste “hasta pronto”, puedo

recordar de ese día en casa de Selene que tu mirada me dijo de nuevo “Gracias”, por esa

experiencia que nos unió tanto y que seguimos recordando a pesar de que los años han

pasado.

Al día siguiente nos fuimos al palenque, pasé por ti, como siempre. Tomamos rumbo a la

feria, caminamos por largo rato, bebiendo un poco de alcohol para presenciar el concierto

que estaba en el teatro del pueblo, a veces coincidimos en gustos físicos, y nos gustan el

mismo tipo de hombres. Nos miramos con complicidad, como dos amigos que comparten

gustos y aficiones, durante esos momentos trato de olvidar lo único que provoca que

nuestra amistad sea diferente y es que uno de los dos se enamoró, ese fui yo, después de

un rato nos fuimos al palenque.

Comenzó el concierto y fue de esas noches que no se olvidan nunca, algunas canciones he

de admitir que te quedan, en algunas el sentimiento me ganó y las canté para ti, el alcohol

ayudó a desinhibirme y a mandarte mensajes indirectos con ayuda de las canciones, sin

que realmente supieras lo mucho que mi corazón te ama y lo mucho que le cuesta dejarte

ir. La canción que más sentí hecha para ti decía: “El primero, el único, el último, me has

secuestrado el alma, para que te quiera…”, al escuchar la letra, que conocía desde hace

muchos años, unas lágrimas brotaron de mis ojos y quedaste sorprendido al verme, de

cierta forma creo, que supiste que esa canción era para ti, aunque yo no lo admitiera y tú,

mucho menos, lo reconocieras.

Esos momentos que recuerdo, hacen que sea más difícil aceptar que tengo que dejarte ir,

no puedo aceptar aun, todavía, del todo, que tú nunca podrás verme como yo quiero que

me veas, porque no soy justamente lo que quieres, porque tengo que convencerme de

una vez que debo dejarte ir, rehacer mi vida amorosa y comenzar algo nuevo, a tu lado,

como amigo, no como el amigo que siempre espera que lo ames como él te ama, le pido a

Dios, que algún día me dé la aceptación que me hace falta para lograr mi objetivo de

olvidarte, tal vez no definitivamente, pero olvidarme de este amor.

Al día siguiente, sabía muy bien que nos veríamos hasta tarde. Ibas a salir con Virginia, con

tu ex novia, de aquella etapa de la preparatoria. He de confesar que muero de miedo cada

vez que la vez. Porque ella representa mis temores más profundos. Varias veces me has

confesado, que en algún momento te gustaría formar una familia estable, pero que nunca,

lo podrías hacer con otro hombre, solamente hubo una vez que lo contemplaste, con

Ángel, aquel que tanto daño te hizo y que no supo valorarte como yo lo hubiera hecho.

Saber que existió algo con ella, en algún momento, me hace pensar, de forma correcta o

incorrecta, que podría ser aquella que te aleje de mí, que en un momento de locura,

donde quieras satisfacer a la sociedad, a tus padres, o que se yo, se te ocurra renunciar a

todo lo que has vivido y cambiar de forma de vida y estar para siempre con ella. Cada que

pienso en eso me duele, pues siento que te podría perder, y que a partir de ese momento,

este amor imposible que te tengo, se volvería todavía más imposible, además que

marcaría el fin de mi historia y mi derrota definitiva en una batalla que llevo por demás

perdida.

Esa noche íbamos pasados de copas, circulábamos en mi camioneta en dirección a tu casa,

comenzó a sonar esa canción, esa que siempre me recuerda una parte de nuestra historia,

donde se habla que existen muchas cosas entre los dos, estuve a punto de confesarte la

verdad de lo que siento, tenía las palabras en mi boca, estuve a punto de hacerlo, pero

me detuve, me faltó valor de nuevo.

Han pasado muchas cosas más, siento que he superado el límite de mis fuerzas, que debo

convencerme de lo que vivo, convencerme de que nunca serás para mí, he hecho mil

cambios en mi persona, buscando agradarte y cada vez que me doy cuenta, sé que fallo.

Esta balanza me dice que te valore, como mi amigo, que olvide mi amor imposible, pero

¿Cómo poder lograrlo?.

Mis sueños son imposibles, hay veces que en la noche me duermo y sueño con el mundo

ideal, ese mundo en el que estamos juntos, en el que soy una persona totalmente

diferente, que consideras adecuado para ti, aquella persona por la que te atreves a

enfrentar al mundo entero. Cada vez que sueño eso, me doy cuenta que las cosas serían

iguales, que nos llevaríamos incluso mucho mejor de lo que nos llevamos, que estamos

juntos creando sueños, metas, apoyándonos, con una relación estable, de pronto ese

sueño se termina, y me quedo aquí, despertando en una realidad que duele, en una

realidad donde no hay día en el que no luche por olvidarme de lo que siento, que es un

pecado.

Perdóname por sentir lo que siento, perdóname por amarte como te amo, por haber

cometido el error que no debe cometerse, enamorarte de tu mejor amigo, de ese que no

debes de ver más que como tu compañero de aventuras, ese ha sido mi error y lo he

pagado caro, pero no quiero llegar a cubrir el precio más alto que es el de perderte

definitivamente.

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