Un reportaje de Milenio muestra fotografías tomadas por militares a estudiantes de Ayotzinapa en una clínica de Iguala la noche del 26 de septiembre, después de que fueran agredidos, presuntamente, por policías municipales.

El Ejército asistió a estudiantes normalistas sobrevivientes al “levantón” en Iguala la noche del 26 de septiembre. 

De acuerdo con un reportaje de Milenio, soldados del 27 Batallón de Infantería, con sede en Iguala, acudieron a la clínica Cristina, en esa ciudad.

En el lugar se encontraban 25 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotizinapa que arribaron al hospital después de ser agredidos, presuntamente, por policías municpales. 

Según reportes, bitácoras y partes militares, los elementos castrenses tenían conocimiento de lo que estaba ocurriendo esa noche en Iguala e incluso fotografiaron a estudiantes esperando en la clínica, uno de ellos herido de bala en el rostro. 

La imagen corresponde a Édgar Andrés Vargas, quien se ve con sangre chorreando desde el rostro al piso. El joven fue atendido posteriormente en el Hospital General de Iguala y días después requirió cirugía plástica en el DF. 

Los documentos militares, enviados a la 35 Comandancia Militar en Chilpancingo, reiteran que se estableció contacto con el jefe de la policía de Iguala, Felipe Flores, quien desde entonces permanece prófugo y que esa noche minimizó los hechos. También se da a conocer que la policía estatal no interfirió pues no recibió “órdenes superiores”. 

Militares y estudiantes se encontraron dentro de la clínica Cristina y afuera de las instalaciones médicas, donde yacían los cuerpos de dos normalistas. Además se registra el ingreso de otros tres heridos al Hospital General de Iguala. 

Los 25 estudiantes localizados en el interior del hospital Cristina agradecieron al capitán segundo de Infantería el apoyo brindado, manifestándole que se retirarían y que ellos por sus propios medios le brindarían la atención médica a su compañero herido”, dice uno de los mensajes clasificados como urgentes enviados la madrugada del 27 de septiembre. 

Los mensajes militares aseguran que la mañana del 27 de septiembre una docena de padres de los normalistas y líderes estudiantiles se presentaron en el cuartel del 27 batallon para solicitar apoyo en hallar a los entonces 57 desaparecidos, 14 aparecieron días después en sus domiclios, que presuntamente habían sido levantados por órdenes de José Luis Abarca. 

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