La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos aprobó reglas que impedirán a los proveedores de servicio crear “vías rápidas” en la red.

 

 Los activistas de internet se anotaron una importante victoria cuando la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos aprobó reglas que impedirán a los proveedores de servicio crear “vías rápidas” en la red.

Pero, ¿qué significa la frase “neutralidad en la red” y cuáles serían sus consecuencias en nuestro país vecino?

La cuestión central

La neutralidad en la red es la idea de que los proveedores de servicios de internet no bloqueen ni desaceleren el tráfico en la red, permitiendo en cambio que todos los datos tengan igual acceso a sus redes. Eso significa que un suscriptor no se inclinará a ver un programa particular en Amazon Prime en vez de Netflix porque Amazon haya convenido un acuerdo con el proveedor de servicio del suscriptor para cargar más rápido los datos de esta empresa.

Durante años, los proveedores accedieron a no establecer diferencias en el tráfico porque no querían motivar a los reguladores a intervenir y porque decían que los consumidores así lo demandaban. Pero eso empezó a cambiar en el 2005 cuando apareció YouTube y se popularizó Netflix. El video a pedido se intensificó y aparecieron evidencias de que algunos proveedores estaban manipulando el tráfico sin avisar a los consumidores.

En el 2010 la Comisión impuso reglas abiertas para internet, pero la justicia las revocó. La votación del jueves de la Comisión se propuso despejar toda ambigüedad estableciendo reglas claras. 

El plan

La Comisión colocó internet en el mismo ámbito regulatorio que el teléfono. Eso significa que todo proveedor de servicios de internet, aunque sea para un teléfono, deberá actuar en interés del público y no hacer nada que pueda considerarse “injusto o irrazonable”. De no hacerlo así, el usuario puede quejarse y la Comisión puede investigar.

Los reguladores dicen que reclasificar internet como un servicio de telecomunicaciones según la Ley de Comunicaciones de 1934 permitirá a la Comisión intervenir si los proveedores empiezan a bloquear o desacelerar el tráfico en la red.

La Comisión en cambio no aplicará algunas secciones de la ley, incluso controles de precios.

El próximo paso

Se anticipa que algunos de los grandes proveedores de servicios de internet, o posiblemente un grupo, interpondrán demandas. Es probable que soliciten a la justicia bloquear la aplicación de las nuevas reglas. La disputa legal podría prolongarse durante años.

Por su parte los legisladores republicanos que se oponen a la regulación dicen que promoverán una solución legislativa. Y por ahora, las regulaciones de la Comisión dieron a la mayoría de los demócratas exactamente lo que querían.

¿Cómo afectará al consumidor en Estados Unidos?

Los consumidores probablemente no notarán ninguna diferencia en su servicio. La industria dice que está operando según los principios básicos de una internet abierta, y la mayoría de los proveedores dicen que no se proponen acelerar el tráfico para la mayoría de sus clientes.

Pero lo que significan las regulaciones es que comienza una nueva era de supervisión del gobierno en que el servicio de internet pasa a ser considerado un derecho público. Los consumidores pueden quejarse si creen ser tratados injustamente. Los reguladores tendrán amplios poderes para intervenir en casos en que consideren que una compañía no actúa en interés del público, incluso la manipulación de precios.

Una cuestión pendiente es si habrá impuestos estatales en los servicios de internet. Hasta ahora, la Ley de Libertad de Gravámenes en Internet lo prohíbe. Pero esa ley expira en octubre. Aunque se cree que el Congreso la renovará, algunos estados podrían empezar a presionar ahora a consecuencia de la nueva situación.

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