Hace dos años, Enrique Peña Nieto se comprometió a erradicar el trabajo infantil en México, por medio de un documento enviado a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, afirmó “la presente iniciativa contribuye a la ejecución del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, que en su estrategia 4.3.2, relativa a la promoción del trabajo digno o decente, incluye como línea de acción la de: contribuir a la erradicación del trabajo infantil”.

A contraposición de esto, según datos del Consejo Nacional de Población (CONAPO), en Quintana Roo, actualmente suman 37 mil 719 niños y adolescentes desarrollando alguna actividad económica, con una tasa de ocupación de 10%. Es así como el estado se ubica dentro de los primeros 8 estados con problemas de trabajo infantil. En el corredor turístico de la zona norte de Quintana Roo, que comprende Cancún, la Riviera Maya, así como Isla Mujeres y Cozumel, se concentra una gran mayoría de niños trabajadores, poco más de 23 mil se pueden localizar en esos puntos turísticos.

En el resto de los municipios de Quintana Roo, 4 mil menores se emplean en las zonas agrícolas y un promedio de 3 mil más en la ribera del río Hondo. Según el delegado federal del trabajo, Enoel Pérez Cortez, “los más de 37 mil menores que trabajan en Quintana Roo, lo hacen bajo el esquema del entorno familiar, es decir la familia completa trabaja, para contribuir al gasto del hogar, las edades de los infantes oscilan entre 5 y 15 años, teniendo como principal característica las condiciones no aptas para su desarrollo”.

“Muchas veces se menciona que lo hacen en un entorno familiar, sin embargo en la mayoría de las ocasiones han dejado de estudiar y son parte del sostén familiar. Quintana Roo es un estado que atrae a personas de varias entidades en busca de un empleo, hay niños que viajan solos, desde Guerrero, Oaxaca y Chiapas, no emigran a Estados Unidos, sino que siendo este un corredor turístico encuentran muchas opciones laborales”, asegura Pérez Cortez.

Y explica que ya es común ver a niños en la calle vendiendo dulces, frutas, helados, ofreciéndose como cargadores, quienes al ver alguna patrulla corren, ya sea con sus padres o a esconderse algún otro sitio, a veces los padres envían a trabajar a todos sus hijos, desde el pequeño de 5 años hasta el mayor de 8 o 10 años, cabe mencionar que estos infantes no tienen ni la fuerza, ni la energía suficiente para realizar trabajos, que requieran de fuerza física, sin embargo a los niños en muchas ocasiones se les ve descargando bultos de hasta 15 kilos, siendo menores de 10 años.

Soy Raúl tengo 9 años, pero aguanto todo, ser ríen de mi porque estoy chico, pero cargo a diario cargo de más de 12 kilos, a veces sí duele la espalda, la cabeza, el estomago, un día un señor me dijo que me saldría una hernia en el estomago por cargar tanto y sin protección, pero gano bien, 200 pesos al día, con eso comemos mis dos hermanos, que también trabajan vendiendo dulces y mi mamá que lava y plancha ropa de varias casas. No voy a la escuela, porque tengo que trabajar, sino lo hago, entonces ¿cómo llevo comida a mi casa?

Sobre el tema la diputada Verónica Juárez Piña, Presidenta de la comisión de los Derechos de la Niñez, plantea que una de las formas de explotación infantil de mayor arraigo en dichas zonas, es el servicio doméstico. Y es que en algunos casos, con el pretexto de que obtendrán mayores ingresos en un estado turístico, convencen a menores para que lleguen a trabajar, en sitios donde persisten los malos tratos.

La legisladora argumenta que las horas de trabajo de estos niños, niñas y adolescentes en casas particulares equivalen a más de ocho horas, y al ver su inminente necesidad el pago por el trabajo suele ser muy bajo, o de tener acceso a la educación, en lugar de dinero, en algunos casos reciben como un canje o un favor los útiles, los uniformes y las cuotas para las asociaciones de padres.

“Persiste la creencia de que el trabajo en el servicio doméstico es, en el caso de las niñas, una extensión natural de sus obligaciones como mujeres y, por tanto, una preparación adecuada para el futuro, incluso en condiciones que vulneran sus derechos. En muchos casos, son explotadas, reciben malos tratos e insultos, están expuestas al acoso sexual y violación por parte de sus empleadores, sus hijos y amigos de estos, sin posibilidades de credibilidad en caso de denuncia, así como constantes acusaciones por robo en caso de querer retirarse del servicio doméstico”, afirma Juárez Piña.

Vine de Chiapas, mis papás viven en una comunidad que se llama San Juan Chamula, mi mamá fue a la ciudad a pedir trabajo como sirvienta, en esa casa la hermana de la dueña, me pidió que trabajara con ella, aquí en Cancún, me dijo que ganaría 6 mil pesos mensuales, eso es un dineral, y esa solo por cuidar a sus hijos, pero desde el dia que vine no dejó de darme ordenes, su casa es muy grande, hago la limpieza de los dos pisos, cuido a sus hijos, sus gatos, sus perros que luego quieren morderme y ella no les dice nada. Gano mil 500 mensuales, que dice que me tiene que descontar la comida, el uniforme, la cama donde duermo. Una vez sus hijos me quemaron el cabello y ella me regañó a mí. Menor de 14 años.

Según el activista Roberto Guzmán, en Cancún, Quintana Roo, una de las principales formas de practicar la explotación sexual infantil, se da a través de cibercafés. En donde se lleva a cabo la captación de niñas y adolescentes para trata, promoción de actividad sexual y prostitución.

El activista social de Quintana Roo explica que, si ha habido ocasiones en que se han cerrado cibercafés, “ya que estos sitios rentan computadoras, convencen niñas para el ejercicio sexual, por medio de las supuestas ganancias económicas y además por 10 pesos alquilan una cabina y es como si tuvieran un hotel para prácticas sexuales”.

Pero asegura “los cierres se dan en la antesala del proceso electoral, es decir es una total simulación de cierre de estos lugares, no se cierran porque se están generando infecciones y hay irregularidades, se están cerrando porque no conviene a intereses políticos, del partido en el poder”.

 “Mr, una niña, virgen, anímese, negociamos el precio. Así le decía ‘H’ a los señores que caminaban detrás de la zona hotelera, yo rezaba porque todos dijeran que no. Hay días que pasó, se desquitaba conmigo y me golpeaba en todos lados, pero más en la espalda, dicen que por eso podría tener los pulmones dañados, pero era mejor eso al trabajo que quería que hiciera, del cual yo ganaba, solamente, 100 pesos por cliente, más dos comidas al día… Empecé a los 11 años y ya llevo cinco, dice que pronto me corre o me pone a buscar más niñas, que porque a los 16 y ya muy usadas, nadie nos pide”. Menor de 15 años.

Según un informe de UNICEF, “el trabajo infantil en el país no se erradica en el momento que se legisla en una tribuna normas, leyes y se pronuncian en contra de este tipo de violación a derechos humanos de menores, ya que este pernicioso fenómeno está rodeado de un serie de complejos aspectos que no se pueden eliminar, con una votación o la promulgación de un documento. La principal problemática tiene que ver con la implementación (no pronunciación) de medidas necesarias para contrarrestar la pobreza, marginación y falta de oportunidades reales para el desarrollo”.

En México, según datos del INEGI y el Coneval, 2 millones 537 mil niños entre 5 y 17 años se encuentran trabajando; de ellos, 155 mil tienen entre 5 y 9 años; 590 mil tienen de 10 a 13 años y 1 millón 791 mil entre 14 y 17 años de edad; 46 por ciento de los infantes en situación de trabajo no recibe ingresos por esta actividad; 64 por ciento de los niños entre 5 y 17 años que trabaja no asiste a la escuela; y 54 por ciento de los menores que realizan algún trabajo lo hace por necesidad económica.

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