XALAPA, Ver., (apro).- Desde su exilio en Panamá, Efraín Martiz Aguirre, padre del cantante de “La Voz México”, Gibrán Martiz Díaz, quien fue “levantado” por policías estatales el 7 de enero del 2014 y encontrado muerto 12 días después, insta a familiares de jóvenes desaparecidos a que recurran a la CNDH para buscar justicia, algo que el gobierno de Javier Duarte ha sido incapaz de ofrecer.

“Mi esposa y mis otros dos hijos están tranquilos, ellos aún no creen nada y piensan que esto (la recomendación de la CNDH) no hará muchos cambios, pero sí servirá de antecedente para que los padres de personas desaparecidas sigan denunciando a la Comisión Estatal de Atención a Víctimas (CEAV) y la CNDH, que es quien le dio seguimiento al caso de mi hijo”, expone Martiz en entrevista.

El miércoles 10, de acuerdo con el expediente CNDH/1/2014/353/Q, el ombudsman encontró “elementos” que evidencian la detención arbitraria y desaparición forzada de tres agraviados: Gibrán Martiz y sus amigos Sergio Luis Hernández y Conys Carlín, aunque de este último aún se ignora su paradero, pues no ha aparecido su cuerpo.

Con ello, advirtió la CNDH, se vulneraron sus derechos a la libertad personal, integridad, seguridad personal, legalidad, seguridad jurídica y trato digno.

Efraín Martiz asegura que le costó un año demostrar a los veracruzanos, al país entero y a todos los que conocieron el caso del “levantón” y posterior ejecución de Gibrán Martiz, que su hijo era inocente, que fue víctima del abuso de poder de la llamada Policía Estatal Acreditable.

También detalla que pocos medios dieron un seguimiento fidedigno al caso, entre ellos Proceso.

“La recomendación de la CNDH es como hacer oficial y válido todo lo que ya conocíamos, y Proceso fue parte de esto; imagina que lo que ustedes escribieron en el estado se intentó desacreditarlo porque ‘venía de un periodista resentido’ con el gobierno de Veracruz, pero resultó todo lo contrario. Era cierto toda la magnitud de lo que se relató, la intromisión de la policía, el secuestro de mi hijo en la Academia de Policía de El Lencero, las evasivas de la PGJE. Todo eso lo validó la CNDH”, expone.

Martiz Aguirre considera que esta recomendación al gobierno de Duarte en materia de “desapariciones forzadas” tendrá que sentar un precedente en los sistemas de procuración de justicia del estado, pero también en todas aquellas familias víctimas de “levantones” y secuestros de seres queridos, quienes ahora tendrán un aliento y una herramienta para seguir su caso y no permitir más impunidad.

“Hable con un visitador de la CNDH y fuimos a la Procu en Xalapa, y les mostré todo y, que aun con las pruebas que tenía la PGJ de Veracruz, no se había hecho nada, no avanzaban, daban largas, sólo evasivas, algo ocultaban”, acusa.

El siguiente paso será, abunda el padre del cantante del reality show de Televisa, exigir que el caso sea atraído por la PGR y que se investigue el motivo por el que dichos policías estatales traían armas y drogas, con chalecos de la SEIDO, y sancionar a quienes haya que castigar. Otro escalón más será, acota, recurrir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

No obstante, Efraín Martiz considera poco probable que “altos mandos” del gobierno de Duarte puedan ser sancionados o cesados por la actual administración, aunque señala que tanto el titular de la SSP, Arturo Bermúdez Zurita; el entonces procurador Amadeo Flores Espinoza y el actual fiscal general Luis Ángel Bravo tuvieron mucho que ver en las irregularidades, omisiones, complicidades y desaseos con que se llevó a cabo la investigación sobre el secuestro y posterior ejecución de Gibrán Martiz y del menor Luis Hernández.

“Es muy difícil de creer que por la recomendación de la CNDH algún funcionario vaya a ser cesado, sabemos que Duarte no tiene los huevos para eso”, fustiga.

Luego insiste en que su batalla legal, emocional y social por conseguir justicia sólo tiene una motivación: “Solo soy un padre a quien le mataron un hijo, ¿Cómo iba a permitir que eso quedará impune?”.

De acuerdo con la averiguación previa AP-045E-2014*13-06-2014-049547-Z, los siete policías involucrados son Felipe de Jesús López Domínguez, Uriel Pérez, Manuel Ortiz Alarcón, José Luis Pérez Vela, Iván Cortés Espíritu, Mauricio Rodríguez Santiago y Abel Bruno Martínez, quienes participaron en el “levantón” de los tres jóvenes apoyados en la patrulla 20-1778 de la SSP.

El “levantón” y posterior asesinato de Gibrán Martiz, la ejecución de uno de sus amigos y la desaparición de otro se convirtió en un escándalo en enero de 2014, pues cantantes nacionales y extranjeros repudiaron el hecho en sus redes sociales.

Además, ni la SSP ni la FGE fueron capaces de hilar el eslabón del homicidio, pues mientras se comprobó que siete policías “levantaron” a los jóvenes de un departamento en Xalapa, jamás pudieron develar cómo dos de ellos aparecieron muertos en el interior de un vehículo de presuntos criminales luego de un enfrentamiento con las fuerzas federales en una carretera del municipio de Huatusco.

En la refriega, tres presuntos sicarios fueron abatidos.

Sin embargo, Efraín Martiz jamás creyó la historia oficial, pues recordaba las condiciones en que fue entregado el cuerpo de su hijo al Servicio Médico Forense (Semefo).

“Tenía quemaduras en la espalda, producto de choques eléctricos producidos con cables de alta tensión, probablemente de 220 voltios; terminó con la mandíbula y las piernas fracturadas por los golpes. Los glúteos con diversos hematomas y marcas, producto de varios tablazos”, denuncia Martiz, médico de profesión.

con Información de: http://www.proceso.com.mx/?p=407414

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