La nota corta, siempre punzante como dardo que acierta al blanco, que Ciro Gómez Leyva titula En 140, el viernes pasado puso a reflexionar a no pocos comunicadores y a la mayoría de los que somos sus lectores.

Ciro publicó en su columna de la citada fecha, en El Universal un oportuno e indiscutible ejemplo de la saturación electoral, poselectoral y preelectoral que estamos padeciendo los mexicanos a quince días de haberse celebrado las llamadas elecciones intermedias de nuestro país.

Decía el columnista, palabras más, palabras menos, en su gustado 140: ¿Nuevo record? Entre el lunes y el viernes Margarita Zavala ha dado más de 50 entrevistas.

¿A qué se debe esa increíble cantidad de espacios mediáticos concedidos a una figura muy, pero muy mediana de la política nacional, como Margarita Zavala?

¿Tan escasa está la imaginación de los conductores y analistas políticos que no visualizan otros importantes flancos del comportamiento de organizaciones, instituciones y la sociedad misma que están conmocionando al país?

A la señora Zavala hasta en su partido le hacen el vacío.

Y en los medios Zavala es el recurso de hacer algo para forzar la realidad cuando uno se deja que la rama le tape el bosque.

A continuación un recuento de acontecimientos que demuestran que no todo lo que ocurre en México se resume en Margarita Zavala, El Bronco o Carmen Aristegui.

1.- El secretario de gobernación Miguel Ángel Osorio Chong le advirtió a los priístas, especialmente a los que integran el gabinete peñista, que el país no está en tiempo de distracciones futuristas.

Osorio Chong se refería, sin duda, a los destapes que se han venido dando en ámbitos tan todavía fuera de lugar como los de la señora Zavala en el PAN o el de Mancera deslindándose por completo del actual PRD y diciendo que si llega a buscar la presidencia lo hará por el lado de la sociedad, o al que le adjudicaron al famoso Bronco y que despertaron inquietud en algunos priístas de segunda división.

Tarde como siempre, César Camacho, secundó al titular de gobernación y “regañó” a los madrugadores diciéndoles, sin convencer ni espantar a nadie por supuesto, que “no es tiempo de destapes”.

2.- Si algo debe estar preocupando seriamente al señor Jaime Rodríguez, El Bronco, es la escalada de violencia que se vive en Nuevo León.

En menos de 24 horas se produjeron en el estado que muy pronto gobernará más de 15 ejecuciones.

La violencia no para.

Sigue en Tamaulipas, en el Estado de México y se desata por desgracia en otras partes del país.

Como el crimen del priísta, Javier Galván, asesinado en Guadalajara con un protocolo característico del crimen organizado.

Y ese grave asunto se torna secundario para algunos comunicadores que insisten en forzar la realidad tal y como se manifiesta en el hecho de convertir a Margarita Zavala en el tema más relevante de nuestra vida pública.

Recordando a Carlos Monsivais, que por cierto llega a cumplirse cinco años de su muerte que deja un hueco literario y crítico que será muy difícil de llenar, el hartazgo al que nos referimos nos remite a su constante afirmación que era necesario dejar de sacralizar a la política en México, quitarle lo solemne y regresarla a la sociedad.

Pero Monsivais pedía, con la lucidez que siempre tuvo, que en México se hiciera una política responsable, sin sacralizaciones; pero no convertirla en la chacota en la que la han sumido tanto políticos de todo signo como comunicadores que solo la ven con la lente del escándalo y el dramatismo artificial que caracteriza el amarillismo.

3.- Las protestas poselectorales son un ejemplo de la mencionada chacota política en que han convertido a nuestra imperfecta democracia los partidos, sus dirigentes y varios de sus candidatos perdedores.

La nota ya predecible es la siguiente: “si gano, todo tranquilo, pero si pierdo, aunque sea con miles de votos de diferencia, protesto porque me hicieron trampa”.

Hay casos muy cerrados que ameritan revisiones a fondo como son los de Colima, tanto el de la elección de gobernador como la del municipio que es la capital de esa entidad.

Pero eso se resolverá en las instancias correspondientes, con la vigilancia de los medios, pero sin caer en el escándalo.

Sorprendentemente, uno de los mejor portados en eso de los reclamos poselectorales ha sido el líder moral de MORENA, Andrés Manuel López Obrador.

Le dio el gusto a Clara Brugada de marchar por el Zócalo, pero de inmediato la regresó a Iztapalapa.

Los demás reclamos son de oficio como los que tratan de hacerle a Xóchitl Gálvez en la delegación Miguel Hidalgo o a Claudia Pavlovich en Sonora.

4.- Y el colmo del hartazgo de los falsos redentores sociales son las marchas de la CNTE y similares a lo largo y ancho del país.

Esa organización ha hecho quedar en ridículo a funcionarios de la SEP y de Gobernación. Ha secuestrado al Distrito Federal causando graves daños a la vida de terceros.

Y nadie es capaz de ponerlos en orden.

La Constitución consagra el derecho a manifestarse, pero cumpliendo el mandato de no causar daños patrimoniales o de otro tipo a personas ajenas a las causas que le dan vida, y a veces hasta sentido, a las ya muy detestables expresiones de inconformidad de los maestros convertidas en marchas que la sociedad rechaza y reprueba.

Pues ese el México Real.

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