José Luis Camacho Acevedo.

Hemos repetido muchas veces la conseja, que no por añeja deja de tener plena vigencia, de que en política nada es casual.

Los grandes consejeros de los hombres del poder a través de la historia, de Maquiavelo a Kissinger, pasando por Meternich, Sun Tzu, el Cardenal Mazarino y mi clásico favorito que es Jacques Attali, el gran asesor de Miterrand; siempre advirtieron  a sus jefes que recordaran en política las cosas se hacen y no se dicen.

Elemental para la seguridad.

Jaime Rodríguez, El Bronco, se desboca y anuncia que irá hasta el fondo en las auditorías al gobierno de Rodrigo Medina.

Y apenas dos semanas después de su muy mal calculada declaración, Nuevo León en solo tres días suma más de 20 ejecuciones, la mayoría perpetradas CON LOS CONOCIDOS PROTOCOLOS QUE UTILIZA EN ESOS CASOS EL CRIMEN ORGANZIADO.

El procurador de Nuevo León declara algo que nadie cree: “No hay relación alguna entre esos eventos”.

¿Ante tanta evidencia de la forma similar en que se ejecutaron a las víctimas no hay relación siquiera en los protocolos?

El Bronco, por mera prudencia política, no debe descartar ningún escenario y menos a los que vayan a resultar los posibles responsable, mismos que lo pueden llevar a saber quién es el verdadero dueño del perro.

¿La gente de Medina? ¿Los panistas relacionados con personajes de la calaña del Zar de los casinos? ¿El “efecto cucaracha” que puede llegar de Tamaulipas o Coahuila?

Un efecto que ahora ahoga a Guanajuato con las invasiones de cárteles de Michoacán y Jalisco que emigraron desde hace rato a la entidad que gobierna Miguel Márquez.

Ayer fue ejecutado el alcalde electo de Jerécuaro en esa entidad. Un municipio muy comunicado con Apaseo el Alto y el Pueblito Querétaro, asiento de prominentes capos.

Pueden ser otras las causas de los crímenes y consecuentemente otros los responsables, pero por salud política el Bronco no debe descartar ningún supuesto.

En Michoacán ayer volvió a reaparecer la violencia en Tumbiscatio. En esa entidad también habrá cambio de Gobernador en los próximos meses.

Silvano Aureoles Conejo padece el mismo fenómeno que vive El Bronco en Nuevo León y Héctor Astudillo en Guerrero.

El que será nuevo gobernador de Michoacán, también debe ejercitar sus teorías de escenarios para tratar de encontrar el hilo que le lleve a desenredar la madeja de la violencia que, particularmente en esa entidad, tiene probablemente más grupos, más intereses afectados y más protagonistas en activo que todas las demás entidades sumidas en problemas de violencia en el país.

En Guerrero las narcofosas encontradas en Acapulco guardaban en sus siniestros lugares cadáveres al parecer con muy poco tiempo de haber sido ejecutados.

¿Alguien quiere sembrar nuevamente el pánico en el Puerto?

El gobernador electo, Héctor Astudillo Flores, sabía desde el inicio de su campaña que grupos de la delincuencia organizada, aliados a organizaciones como la CETEG, lanzarían nuevas embestidas de violencia antes de que tomara posesión.

Pero dentro del actual gobierno guerrerense, mismo que no ha perdido su condición de dependencia del poder caciquil de Ángel Aguirre, pueden estar los verdaderos provocadores de la reaparición de la violencia.

Y por supuesto que no estamos hablando del gobernador testimonial que es Rogelio Ortega.

Hay muchos políticos del PRD viejo, del neo PRD de Ángel Aguirre, en el que milita Beatriz Mojica, e incluso de fracciones del PRI que encubren por ahora su disidencia del gobierno que vendrá.

Y los priístas guerrerenses, que pueden tener ligas con los malosos, solo están a la espera de ver cómo organizará su gobierno Héctor Astudillo para actuar en consecuencia.

Reaparición de la violencia en entidades donde habrá cambios de gobierno, y todas realizadas con el fenómeno de la alternancia, tienen un fuerte aroma a desestabilización previata, algunas predecible y otras de plano programada por lo profundo de los compromisos que existen entre algunos de los que se van y el crimen organizado.

En política nada es casual.

EN TIEMPO REAL.

1.-. El reacomodo en el PRI nacional se calienta. La dupla que suplirá a César Camacho e Ivonne Ortega Pacheco más mencionada en los corrillos priístas es la de Enrique Martínez como presidente y la senadora Ana Lilia Herrera como secretaria general. Los que le andan calentando el brazo al secretario del Trabajo, Alfonso Navarrete Prida, tienen una brújula más perdida de lo que trae la delegación Iztapalapa la necia de Clara Brugada.

2.- En territorio apache mexiquense, el gobernador Eruviel Ávila no debe estar nada contento con los resultados que el PRI obtuvo en la llamada zona del Valle de México. El PAN arrasó en casi todos los municipios empezando por Naucalpan, Atizapán  y hasta Huixquilucan, que es nada menos de donde es alcalde con licencia el líder estatal del PRI, Carlos Iriarte, a quienes sus “cercanos” consideraban ya como el más probable sucesor de Eruviel. La gran ganadora del PRI en el Valle de México fue Denisse Ugalde en Tlalnepantla quien será un apoyo político básico para el edil que llegará en Ecatepec.

3.- Como asistente al foro de Forbes de las Mujeres más Poderosas de México, la ministra Olga Sánchez Cordero., no dijo ni una palabra de la filípica que les mandó Norberto Rivera en su publicación Desde la Fe, acerca de la decisión de la Corte de declarar, cosa bien hecha por lo demás, legales los matrimonios entre personas del mismo sexo. En ese foro destacaron las presencias de la Procuradora Arely Gómez y la CEO y presidenta de Alstom en México, Cinthia Angulo.

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