El impacto que tuvieron las asimetrías en el traspaso de precios (la relación entre el precio al productor y el que se da al consumidor) entre 2006 y 2014  fue 1.7 millones de pobres, de acuerdo con el Banco de México (Banxico).

De no haberse presentado asimetrías a la alza, la inflación anual del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) habría sido de 13 puntos base menos cada año; el poder adquisitivo del ingreso para los hogares del primer quintil de 686 pesos aproximadamente y los productos alimenticios hubieran tenido una reducción de 5.1 por ciento en el costo de la canasta alimentaria. Por lo tanto, habría menos personas en condición de pobreza alimentaria.

En julio pasado, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer que al cierre del año pasado se registraron 55.3 millones de pobres en el país. Con las estimaciones hechas por el banco central en su Informe Trimestral Abril-Junio 2015, México tendría 53.6 millones de pobres.

Para la medición de la pobreza se integran dos elementos obtenidos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) que en los últimos años han tenido evoluciones contrarias: la cobertura de servicios básicos (salud, educación, seguridad social, vivienda, alimentación) y el ingreso de las familias, éste último fue el que afectó más a los mexicanos.

“El periodo 2006 – 2014 es de especial interés porque se caracterizó por una elevada volatilidad en los precios de los bienes alimenticios dado el comportamiento de las cotizaciones internacionales de las materias primas alimenticias. Durante episodios de elevada volatilidad, la presencia de asimetrías al alza tiene mayores implicaciones para los niveles de precios, en comparación a los periodos de baja volatilidad. Esto se debe a que las variaciones de precios y los efectos adversos de las asimetrías sobre el nivel de precios son más frecuentes”, dice Banxico.

LOS PRODUCTOS CON MÁS ASIMETRÍA

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Los bienes alimenticios que destacaron en el análisis respecto a los precios al productor traspasados a los precios al consumidor destacaron asimetrías a la alza en la carne de res y cerdo, el pollo, el huevo, la leche, el pan y los refrescos.

De acuerdo con un reporte del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), en 2006 el huevo tenía un costo aproximado de 8.80 pesos, actualmente ronda los 22 pesos por kilogramo.

Mientras los hogares urbanos de ingresos más bajos destinan cerca de 33 por ciento de su gasto total en alimentos y casi la mitad de sus recursos en bienes con asimetrías al alza, los hogares del último quintil [la quinta parte de la población, o 20 por ciento, ordenada de menor a mayor en función de alguna característica, en este caso el ingreso de los hogares] destinan casi 15 por ciento de su gasto en alimentos, pero sólo cerca una tercera parte de ese gasto lo realizan en bienes con asimetrías al alza.

En ese contexto, precios más bajos en los 41 productos identificados como los afectados por un alto elevado precio al consumidor hubieran significado un mayor bienestar de los hogares a través de un mayor poder adquisitivo de su ingreso disponible.

Asimismo, el costo mensual de la canasta alimentaria urbana habría sido 5.1 por ciento menor al costo que se registró en agosto de 2014 y hubiese implicado aproximadamente 1.7 millones de personas menos en condición de pobreza alimentaria, lo cual equivale a 11 por ciento del número de personas en esta situación.

Es decir, que si de 2006 a 2014 se hubieran eliminado las asimetrías al alza de los productos alimenticios identificados, el hogar promedio del primer quintil de ingreso habría tenido un incremento en el poder adquisitivo de su ingreso disponible de aproximadamente 686 pesos en diciembre del año pasado, lo que equivale a 1.6 por ciento más de ingreso total anual.

Por su parte, el Coneval señaló que la evolución desfavorable del ingreso de las familias  y el hecho que el poder de compra no se haya recuperado desde 2008 contribuyeron a que la pobreza general subiera

“La medición de la pobreza en México 2014” reveló que pese a que la cobertura de carencias sociales aumentó, los ingresos de las familias bajaron. En ese contexto, el Secretario Ejecutivo del organismo Gonzalo Hernández Licona afirmó que “es falta de crecimiento [el aumento de pobres] y de elementos para mejorar el ingreso de los mexicanos”.

ACCIONES URGENTES

La ENIGH informó que en 2014 los hogares mantuvieron esencialmente la estructura del gasto corriente monetario  y destinaron la mayor proporción de sus ingresos a la adquisición de alimentos, bebidas y tabaco, seguido del gasto en transporte y comunicación, luego en educación y esparcimiento. Después en vivienda y combustibles, en cuidados personales, en artículos y servicios para la casa, en vestido y calzado, en transferencias de gasto y en cuidados de la salud.

Los rubros de gasto con mayores diferencias relativas entre deciles de hogares son: educación y esparcimiento y alimentos, bebidas y tabaco.

El 10 por ciento de los hogares con menor ingreso  destinó en 2014 el 5.6 por ciento de su gasto a educación y esparcimiento, mientras que los deciles V y X destinaron el 9.5 y 20.6 por ciento, respectivamente.

Por lo que respecta al gasto en alimentos, bebidas y tabaco, en el decil I se destinó el 50.7 por ciento de sus percepciones, en tanto que en los deciles V y X, este rubro de gasto representó el 41.7 y el 22.5 por ciento, respectivamente.

Para medir los ingresos de los hogares el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) divide a la sociedad en 10 deciles. El primer decil está integrado por la décima parte de los hogares que tienen los menores ingresos y así de manera sucesiva, hasta llegar al último decil, que está compuesto por la décima parte de los hogares con los más altos ingresos.

Para el Banco central mexicano, el estudio de los factores que generan asimetría al alza en el traspaso a precios y la identificación de canales de acción efectivos para la eliminación de dichas asimetrías es un paso de fundamental importancia para mejorar el bienestar de la población.

Al respecto, señala que un factor clave de esta situación es el funcionamiento inadecuado de los mercados, por ejemplo, condiciones de falta de competencia y un paso natural para identificar acciones que permitan eliminar la asimetría consiste en analizar las condiciones de competencia en los mercados.

Para el Coneval, los retos principales para reducir la pobreza son:

1) Mejorar el ingreso de las familias, especialmente el que reciben de su trabajo, lo cual está ligado a la productividad, a las políticas salariales y a los programas de apoyo productivo, cuya responsabilidad recae en las instancias económicas del gobierno federal y de gobiernos locales.

2) Mejorar la calidad de los servicios para ampliar el acceso efectivo, cuya responsabilidad es compartida por los tres órdenes de gobierno.

3) Continuar con el aumento de la cobertura de servicios básicos realizado a nivel federal y local.

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