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Los excursionistas se aglomeraban en la playa para contemplar uno de los espectáculos más extraordinarios de la naturaleza: cientos de miles de tortugas oliváceas que salen lentamente del océano para poner sus huevos en la arena.

Pero las tortugas no deseaban compañía. Espantadas por los miles de turistas que se concentraban a lo largo de la playa de Ostional, en la costa pacífica de Costa Rica, haciéndose selfis y sentando a los niños sobre los caparazones de las tortugas, los antiguos reptiles se dieron media vuelta sin más y regresaron al mar.

“Fue un desastre”, relata Yamileth Baltodano, una guía turística que estaba allí cuando ahuyentaron a las tortugas hace dos semanas.

Lo que ha pasado durante el primer fin de semana de septiembre ha sido un hecho aislado, ya que la confluencia de distintos factores ha permitido que sucediese algo absolutamente inesperado. Pero ha sido una advertencia para los conservacionistas encargados de proteger a las tortugas, catalogadas como especie vulnerable, por no mencionar la enorme repercusión en las redes sociales. Ahora, los funcionarios costarricenses se esfuerzan por asegurarse de que algo así no vuelva a ocurrir.

“Estamos replanteándonos nuestro método de trabajo y el modo en que hacemos frente a este asunto”, declaraba Mauricio Méndez, director adjunto del Área de Conservación Tempisque, a la que pertenece la playa de Ostional, durante una entrevista telefónica.

La temporada de anidamiento, entre agosto y octubre, coincide con la estación de las lluvias de Costa Rica, lo que suele proporcionar una barrera natural que protege a las tortugas. Durante esa época, la playa está prácticamente cortada por el ascenso del nivel del crecido río Nosara, que impide acceder a los puentes. Incluso en la estación seca, solo se puede acceder a la playa con vehículos todoterreno conducidos por guías locales.

Pero este año, la escasez de lluvias provocada por El Niño ha hecho que el río casi se seque, lo que ha facilitado el tránsito hasta la playa. Méndez explica que las autoridades están haciendo cambios con vistas a la siguiente llegada de tortugas, prevista para el 4 de octubre. Añade que espera duplicar el número de policías y guardias de seguridad, e incluso reclutar a la Guardia Costera. Los grupos solo podrán entrar si van acompañados de guías y no llegarán más allá del límite de la zona de anidamiento.

A pesar de la conmoción, las tortugas se las arreglaron para poner algunos huevos, posiblemente por la noche. Méndez y su equipo han encontrado muchos más huevos de los que esperaban, después de que los revoltosos turistas se marchasen. “Puede haber un tornado y, aun así, las tortugas desovarán, amontonarán la arena, anidarán y volverán al mar”, afirma.

Las tortugas, que ponen los huevos durante tres o cuatro días una vez al mes, empezaron a llegar el 4 de septiembre. Las fotografías del fenómeno enseguida empezaron a propagarse por las redes sociales.

Desde un barco a cierta distancia, Vanessa Bézy, bióloga especializada en tortugas marinas, observaba consternada a las hordas de turistas que invadían la playa sin que los guardias pudieran contenerlas. “Casi me da un ataque de pánico al verlo tan abarrotado”, relata Bézy, doctoranda de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, que lleva cinco años estudiando el comportamiento de las tortugas cuando anidan en la playa de Ostional. “Fue un auténtico caos”.

FUENTE: EL PAÍS

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