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Los 6 hábitos estratégicos para reducir el riesgo de cáncer de mama

Durante los últimos años mucho se ha hablado acerca del cáncer de mama y la importancia de mantenerse alertas. De acuerdo a la Asociación Americana de Cáncer, el cáncer de seno (o cáncer de mama) se origina cuando las células en el seno comienzan a crecer en forma descontrolada. Estas células normalmente forman un tumor que a menudo se puede observar en una radiografía o se puede palpar como una protuberancia (masa o bulto).

El tumor es maligno (cáncer) si las células pueden crecer penetrando (invadiendo) los tejidos circundantes o propagándose (metástasis) a áreas distantes del cuerpo. El cáncer de seno ocurre casi exclusivamente en las mujeres, pero los hombres también lo pueden padecer.

La detección temprana es clave para encontrar y detener estas células, antes de que tengan la capacidad de hacer metástasis o ‘viajar’ a otras partes del cuerpo. Dos de los mayores factores de riesgo para el cáncer de mama se encuentran prácticamente fuera del control humano: ser mujer y envejecer.

Es cierto que los hombres pueden contraer cáncer de mama, aunque la incidencia es muy poco frecuente: el cáncer de mama masculino representa aproximadamente el 1% de todos los cánceres de mama. Cualquier varón que perciba la presencia de un bulto en el pecho, u observe cambios en la piel debe ser evaluado.

Sin embargo, en el caso de las mujeres, los riesgos aumentan considerablemente a medida que envejecen, por lo que necesitan continuar con mamografías regulares y exámenes de los senos a medida que aumenta la edad. En tanto que otros factores de riesgo pueden incluir antecedentes familiares o personales de cáncer de mama o de ovario, también factores como la raza, etnia, tejido mamario denso y sobrepeso u obesidad.

En este sentido, el NewYork-Presbyterian Hospital, centro médico académico de clase mundial dedicado a la excelencia en la atención al paciente, la investigación, educación y el servicio comunitario, señala que los cambios simples en nuestra vida cotidiana se pueden transformar en un combate sólido para reducir estos riesgos, especialmente en la dieta y el ejercicio.

Con sede en la ciudad de Nueva York, el NewYork-Presbyterian Hospital es uno de los hospitales más grandes y completos de la nación, y un proveedor líder de atención hospitalaria, ambulatoria y preventiva en todas las áreas de la medicina para pacientes de todo el mundo, lo que los hace una de las entidades más capacitadas de su tipo para atender con precisión el cáncer de mama, sus síntomas y padecimientos.

La entidad hospitalaria recomienda seis poderosos hábitos para reducir el riesgo de contraer cáncer de mama de forma contundente:

Comer verduras provenientes de plantas crucíferas, tales como brócoli, col, coliflor, kale, nabos, arúgula y berros.
Reducir la ingesta de grasas en la dieta, en particular grasas saturadas que provienen de la carne, los productos lácteos y grasas procesadas.

Limitar la ingesta de alcohol. Investigaciones al respecto demuestran con frecuencia que el consumo de bebidas alcohólicas como cerveza, vino y licor, aumenta el riesgo de una mujer a contraer cáncer de mama con receptores hormonales positivos. El alcohol puede aumentar los niveles de estrógeno y otras hormonas asociadas con el cáncer de mama.

Tomar vitamina D. Esto puede desempeñar un papel crucial en el control del crecimiento normal de células de la mama y puede ser capaz de detener el crecimiento de las células cancerígenas.
Hacer ejercicio de tres a cuatro veces a la semana. Una parte importante de la rutina de ejercicio debe incluir obtener un ritmo cardíaco estable, cualquier ejercicio enfocado al ‘cardio’ puede lograr esto, desde la marcha rápida, la natación, caminadora, correr, etc. El objetivo recomendado es de 150 minutos mínimo en total a la semana.
Mantener un peso saludable. Muchos estudios han vinculado el índice de masa corporal (IMC) con el riesgo de cáncer de mama. Las mujeres con un IMC de entre 25 y 29 se consideran con sobrepeso; aquellas con un IMC de 30 o más se consideran obesas. Bajar de peso ayudará a reducir notablemente el riesgo de contraer cáncer de mama.
Tratamiento eficaz y estratégico

El cáncer de mama suele ser tratable y curable si se trata de forma adecuada. En el NewYork-Presbyterian las terapias se adaptan para tratar de forma estratégica el cáncer, con el fin de optimizar la salud y el bienestar de sus pacientes.

Permanecer en la parte más óptima de la salud, así como tener el programa de detección recomendado por el médico de atención primaria, es de suma importancia en la reducción de cualquier tipo de riesgo relacionado. Sin embargo, si se llega a desarrollar cáncer de mama de forma inminente, existen diversas técnicas y opciones en el NewYork-Presbyterian Hospital para tratar eficazmente el cáncer, así como para mantener la apariencia estética de la mama.

 

 

 

Fuente Forbes

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