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El Consejo de Europa pide acabar con métodos “denigrantes e inhumanos” en centros para jóvenes y prisiones en España

El principal organismo europeo de Derechos Humanos cree que España ha hecho mejoras, pero denuncia que algunos de sus métodos son inaceptables. El Consejo de Europa reprende a nuestro país en su último informe por el uso de “fijaciones mecánicas” tanto en centros juveniles como en prisiones, algo que considera una práctica degradante. Respecto a las comisarías, el informe revela progresos positivos pero también alegaciones de uso excesivo de la fuerza y pide acabar con la detención incomunicada, que el Gobierno justifica por la lucha contra el terrorismo.

Tras su visita a España en 2016, el Comité para la Prevención de la Tortura y el Tratamiento o Castigo Inhumano o Degradante (CPT) del Consejo de Europa ha publicado un informe en el que denuncia el uso habitual de fijación mecánica como modo de castigo contra personas recluidas en cárceles y centros para delincuentes juveniles, una práctica que califica de potencialmente inhumana y degradante.

“El hecho de que se lleve a cabo la fijación mecánica de internos continúa siendo un asunto que preocupa al Comité”, subraya el documento hecho público hoy y que recuerda que ya en su anterior dossier se recomendó que se regulara esta práctica. España no lo ha hecho. El CPT denuncia igualmente que la inmovilización de los presos puede llegar a durar días, “sin ningún tipo de supervisión ni registro adecuado”, incluso sin permitir a los presos hacer sus necesidades, lo que supone un ataque a su dignidad. Insiste además en que se trata de una práctica punitiva y que se aplicaba a menudo a detenidos con problemas mentales. “En opinión del CPT, la medida de la fijación mecánica podría suponer, en muchos casos, trato inhumano o degradante”, y pide a las autoridades españolas que se abstengan de su uso en las prisiones.

Aplaude los “considerables esfuerzos” para reducir el hacinamiento en las prisiones
Aunque en la mayoría de casos los internos no presentaron quejas y valoraron positivamente el trato recibido por los trabajadores, también en los centros de detención para delincuentes juveniles se practica la sujeción mecánica. En Sograndio (Asturias) “se les esposaba a objetos fijos en una sala aislada” y en Tierras de Oria (Almería), “se les sujetaba a una cama, boca abajo, con los tobillos y muñecas (y a veces el torso) atados a los lados de la cama con correas”. Tampoco aquí se permitía ir al baño a los internos, a pesar de solicitarlo, obligándoles a orinarse encima. Algo que, de nuevo, constituye un trato inhumano y degradante.

Por otra parte, el Comité valora de forma positiva en su informe “el considerable esfuerzo realizado por las autoridades españolas para poner fin al hacinamiento en las cárceles”, así como las condiciones materiales de las celdas. Y aunque los reclusos de los módulos ordinarios no presentaron quejas, el dossier sí recoge “una importante cantidad de denuncias sobre maltrato físico (respaldadas por documentos médicos) por parte de detenidos que se encuentran en los módulos de régimen cerrado y departamentos especiales”. El texto habla de puñetazos, patadas, bofetadas y golpes de porra y lo que es más grave, apunta que “algunos de estos maltratos físicos tuvieron lugar mientras el prisionero en cuestión estaba sometido a sujeción mecánica”. El Comité pide mayor control sobre el personal para evitar este tipo de episodios.

Resistencia a eliminar el régimen de incomunicación
En lo relativo a las comisarias, el Comité reconoce que la gran mayoría de personas a las que se entrevistó fueron tratadas correctamente por la Policía. No obstante, “la delegación tuvo conocimiento de ciertas denuncias creíbles de uso excesivo de la fuerza en el momento de la detención y de casos de personas que habían sido maltratadas físicamente por los agentes en el momento de su llegada a comisaría”. Por otra parte, aunque en general el acceso a asistencia judicial y la comunicación con familiares no supone un problema en las comisarías, al Comité le preocupa que no siempre es así en los casos de extranjeros detenidos.

El informe critica además las detenciones en régimen de incomunicación, y aunque celebra las enmiendas legislativas para limitarlo y que no fuese usado en 2015 o 2016, dado “el potencial intrínseco de malos tratos” contra sospechosos bajo tal régimen, “debería eliminarse por completo del estatuto”. Las autoridades españolas responden al Comité que el régimen de incomunicación es necesario en particular en la lucha contra el terrorismo.

En su visita periódica, el Comité para la Prevención de la Tortura y el Tratamiento o Castigo Inhumano o Degradante inspeccionó ocho comisarías en Madrid, Cádiz, Oviedo, A Coruña, San Fernando y Sevilla, los centros penitenciarios de León, Puerto I y II en Cádiz, Sevilla II, Teixeiro en A Coruña, Villabona en Asturias y Soto del Real en Madrid y los centros para delincuentes juveniles de Tierra de Oriaen Almería y Sograndio en Asturias.

 

Fuente ElMundo

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