El padre de Messi confirma la cláusula: “Si Cataluña se independiza, se quedaría si juega una liga top”

Leo Messi nunca ha negado que su intención es continuar en el Barcelona el tiempo que sea necesario. Cuanto más, mejor. Se siente en deuda con el club que le ayudó en su infancia, que le dio una vida, que le convirtió en una estrella y hasta en parte de su escudo. Las carantoñas mutuas dan para un catálogo, pero la última ha sido incluir una cláusula en su contrato de renovación por la que seguiría en la entidad en caso de que se produjera la independencia de Cataluña si juega en una de las grandes ligas europeas, como informó EL MUNDO, por más que la Ley del Deporte libere a los jugadores de equipos catalanes en tal extremo.

Una prueba de fe confirmada por su padre, Jorge Messi, a Radio La Red: «Hay un compromiso de quedarse siempre y cuando juegue una liga top. Si Cataluña llega a independizarse, se quedaría si juega una liga competitiva».

En la entidad querían asegurar la presencia de su estandarte más allá de la situación política, y el astro quería seguir, anteponiéndose así a cuestiones de otra índole. De ahí la relajación en el Barcelona, ya que este apéndice es una de las novedades del documento rubricado el pasado 25 de noviembre tras una veloz renegociación del acordado y anunciado el 5 de julio. Tanta paz hay en el Camp Nou, que el vocal de la directiva, Javier Bordas, fue tajante cuando se le preguntó si existía riesgo de que Messi se fuera a cualquier otra parte en caso de secesión: «No habrá independencia, Leo se va a quedar siempre», dijo sonriente y sin titubeos a Atresmedia.

«Lo importante es que siga aquí y que va a estar siempre con nosotros», insistió Bordas. El riesgo de fuga del 10 ha estado ahí, pero jamás se ha producido. Para empezar, porque se siente cómodo en Barcelona y en el Barcelona. Eso sí, por propuestas no será, aunque pocos son los hogares que pueden tener en su salita de estar con césped en vez de moqueta al futbolista mejor pagado del planeta, 35 millones netos por temporada tras su última revisión.

700 millones de cláusula
En la institución presidida por Josep Maria Bartomeu se quería reformular el contrato anunciado en verano tras el panorama político y futbolístico. Por un lado, debido a la incertidumbre social, y por el otro, porque la millonaria marcha de Neymar rompió el mercado en pedazos. La cláusula de rescisión de La Pulga se quedó en 300 millones de euros, por lo que se ascendió a 700 en el nuevo texto para evitar tentaciones externas. Y aunque la normativa por la que se rige la Liga incluye la liberación de los futbolistas en el supuesto de que la Federació Catalana de Futbol (FCF) perdiera sus derechos como miembro de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) por la independencia, se incluyó ese anexo por el que el astro se compromete a seguir si disputa una competición de primer nivel como la española, la inglesa, la alemana o la francesa.

Si la renovación del contrato en julio duró seis reuniones en siete meses, la última fue aún más rápida pese a incluir ese punto. Y eso que con Bartomeu, el Barça se ha declarado defensor de la libertad de expresión, permitiendo que en el Camp Nou se desplegaran pancartas a favor de la separación y se repartieran esteladas en los aledaños, sin olvidar cánticos pidiendo la secesión y la liberación de los ex miembros del Govern, aunque se impidió la entrada de enseñas de la Assemblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural, enemistándose con el independentismo. El hogar barcelonista abrirá de nuevo sus puertas este domingo ante el Levante tras las elecciones. Allí estará Messi.

Fuente_ ElMundo

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