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Diferencias entre estar enamorados y sentir tensión sexual

Después de tener sexo sobre las escaleras de un edificio, dentro de un elevador y en medio de un pastizal bajo la lluvia, Scarlett Johansson y Jonathan Rhys se volvieron inseparables. Todo era besos , desnudez y sexo, pero cuando los protagonistas de “Match Point” intentaron dejar su parte pasional para enfrentarse al mundo real como una “pareja”, las cosas no salieron tan bien. Ninguno de los dos se conocía de verdad y tampoco tenían el interés de hacerlo, a los dos les encantaba verse y tocarse, pero les era imposible escucharse. Entonces, los personajes principales del filme de Woody Allen descubrieron que, el hormigueo que sentían en la entrepierna cuando uno pensaba en el otro, no era amor sino tensión sexual.

El cine, la literatura, la música y el arte en general nos han regalado un listado largo de historias románticas y finales felices; pero también existen aquellos guiones en los que no impera el amor, sino un magnetismo lascivo y una energía sexual incontrolable.

Confundirse ente una cosa y la otra parece absurdo, pero es más que común que alguien crea estar enamorado cuando en realidad sólo está prendido al placer y la excitación que su pareja le provoca.

Enamoramiento vs tensión sexual

Mientras que estar enamorado te hace sentir ligereza y felicidad, la tensión te obsesiona y te exige cada vez más del otro.

Quienes se enamoran sufren la distancia espiritual, pues anhelar el cuerpo y sabor del otro sólo es parte de la energía sexual entre dos.

No contenerse para decir te quiero cuando se está frente a alguien especial es señal de enamoramiento, mientras que no controlarse para no lanzarse sobre él o ella es más bien parte de un imán carnal.

Sentir que el corazón se acelera y el estómago da vueltas es normal cuando el amor surge, sufrir de hormigueos en las manos y tener la entrepierna húmeda son señales de que la tensión sexual ha aumentado.

Experimentar celos cuando el otro ríe con alguien más es una forma de querer proteger el lazo romántico que ahora los une. Por otro lado, sentir envidia de alguien que sabemos o imaginamos motiva sexualmente a la pareja, es reflejo de una gran pero exclusiva compenetración física.

Sentir miedo de perder a quien está a nuestro lado definitivamente es el comienzo de una historia de amor. Cuando lo que se teme es perder el interés del otro en nuestro cuerpo, o bien, dejar de sentirnos atraídos por quien nos vuelve locos, entonces la tensión sexual impera.

Obviamente, encontrar a alguien que nos haga sentir en un filme erótico de Lars von Trier y al mismo tiempo parte de una novela de Jane Austen, es con quien podemos compartir toda una vida. Sin embargo, muchas parejas han aprendido a explotar los fuertes de su relación y a manejar sus deficiencias. La realidad es que no tenemos mucha injerencia en quién, cómo, cuándo y dónde el amor o la tensión sexual despierte dentro de nosotros, por lo menos no de manera consciente.

Fuente_ CulturaColectiva

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