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La muerte de un mantero en Montjuïc, el móvil del crimen de la Guardia Urbana

Giro crucial en el desenlace de la investigación por el crimen de la Guardia Urbana en que están acusados dos agentes por la muerte de un compañero cuyo cuerpo apareció calcinado en el maletero de un coche en las inmediaciones del pantano de Foix. La declaración de una internaque compartía la celda con la acusada Rosa Peral ha permitido encajar todas las piezas del rompecabezas.

Según ha podido saber La Vanguardia, las confidencias que ambas mantuvieron en prisión ha permitido desvelar el móvil del crimen, una incógnita que ni la autopsia ni las declaraciones judiciales habían logrado despejar. Los dos acusados, Rosa Peral y Albert López, acabaron con la vida de Pedro Rodríguez porque éste amenazó con denunciarles pormatar a un mantero durante un dispositivo contra el top manta. El hombre quería romper la relación que mantenía con su novia Rosa Peral y estaba dispuesto a señalarla a ella y a su amante después de descubrir que le ponía los cuernos. Todas estas revelaciones han salido a la luz gracias a la declaración judicial que ha prestado este miércoles esta reclusa ante la juez de instrucción 8 de Vilanova que investiga el crimen.

La reclusa ha elaborado un retrato sobre el comportamiento de la mujer que, según las fuentes de la investigación, será muy valioso para sostener la acusación. Según el relato de la interna, Rosa no podía soportar la vergüenza que tendría que pasar si Pedro la abandonaba. “Pedro merecía morir”, fue una de las confidencias que le hizo Rosa, quien nunca mostró arrepentimiento alguno.

Habían pasado pocos meses desde que el exmarido rompió con Rosa para iniciar una nueva relación sentimental y, según esta reclusa, la mujer no podía asumir las burlas de sus compañeros en la Guardia Urbana. Ella se imaginaba con una nueva familia, casada y con hijos de la mano de Pedro. Sin embargo, todo se torció cuando su novio descubrió que se había acostado con otro.

Él la quería dejar y como represalia iba contarle a la policía lo que pasó aquel agosto de 2014 cuando supuestamente mataron a un mantero mientras participaban en un dispositivo contra el top manta en Montjuic. Esta revelación arroja un motivo por el cual los dos implicados en el crimen quisieran acabar con la víctima y refuerza la tesis de que los hechos fueron premeditados y abre la vía ambos puedan ser acusados de asesinato, según señalan las mismas fuentes.

El envenenamiento, la posible causa de la muerte
La interna también ha revelado que Rosa en ningún momento le dijo que acabara con la vida de su novio pero dejó entrever que fue envenenado antes de ser estrangulado. Mientras la mujer estudiaba los datos de la investigación que los Mossos hicieron contra ella, espetó: “Ah, no han dicho que lo han envenenado”, congratulándose, según ha explicado la reclusa.

Hasta la fecha, la autopsia había concluido que el agente Pedro Rodríguez murió como consecuencia de un estrangulamiento manual. Para los forenses era la posibilidad más plausible a pesar de que el grado decarbonización del cadáver impide afirmar con rotundidad como le dieron muerte. No se hallaron restos de veneno ni de ninguna bala aunque junto al cuerpo se hallaron restos metálicos compatibles con un proyectil y a la pistola de Rosa Peral le faltaba una bala.

Sin embargo, la reclusa ha descrito durante tres horas el comportamiento de la mujer. Un día en prisión sorprendió a la agente de la Guardia Urbana consultando internet y burlándose de la imposibilidad de los investigadores de hallar pistas en un cadáver carbonizado: “Que tontos que son los Mossos, se creen que le han disparado una bala”.

La interna ha asegurado que no tenía ningún interés en desvelar todos los entresijos del crimen que le contó Rosa, ya que no recibirá ningún beneficio. Ha asegurado que es consciente que en la ley de la cárcel a los chivatos se les aparta, pero ella decidió dar un paso adelante al sospechar que las amenazas de la mujer podían ser ciertas. “Tu ya sabes que yo puedo ser muy mala”, la amenazó Rosa.

Investigación paralela
A parte de la causa del crimen, a Rosa Peral también se la investiga en otro juzgado por un delito de preparación del homicidio al querer presuntamente contratar desde prisión los servicios de un sicario para acabar con la vida de su exmarido, a quien odia porque no le deja ver a sus hijas. Las supuestas intenciones de Peral llegaron a oídos de un empleado de Wad-Ras, que decidió avisar al exmarido para que andase con cuidado.

La directora del centro penitenciario interrogó a las internas que le confirmaron los planes de la mujer y posteriormente fueron llamadas a declarar en el juzgado en relación con aquella causa y allí desvelaron detalles del crimen que no se sabían. Hoy, una de ellas ha sido citada por el juzgado que investiga el asesinato y ha prestado un testimonio crucial.

Peral trató de conseguir un cuchillo en Wad-Ras
La interna ha revelado que se fue distanciando de Rosa Peral a medida que la iba considerando una mujer peligrosa. Ha destacado un episodio en el que tuvo miedo. La mujer hacía trabajos en la cocina de la prisión y Rosa en una ocasión le pidió un cuchillo. Quería amenazar a la directora de Wad-Ras porque le había prohibido acceder al gimnasio de la cárcel como medida disciplinaria. “Me la voy a cargar”, le dijo, según este testimonio.

En una comparecencia judicial que ha durado tres horas, la reclusa ha hecho un retrato psicológico de Rosa Peral, a quien ha dibujado como una mujer que detesta no obtener lo que quiere, a la que el rechazo le provoca un estado de ira. “Cuando se enfadaba se ponía roja y le salían ronchas; después de cinco minutos se le pasaba y ya volvía a ser muy amable”, ha relatado.

Fuente_LaVanguardia

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