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Victoria para Alonso en la partida de ajedrez de Toyota

Cinco años después, Fernando Alonso volvió a conocer el adictivo sabor de la victoria. Fue en Spa, tras seis horas de pulso interno en Toyota, donde cayó la bandera a cuadros para el español, al volante del coche número 8. Hubo de todo durante su último relevo, de 72 minutos, en apasionante pulso con Mike Conway. Aunque al final se impuso la lógica interna en el Gazoo Racing, absoluto dominador de la primera prueba del Mundial de Resistencia (WEC).

Del 12 de mayo de 2013 al 5 de mayo de 2018. Del GP de España de F1, en Montmeló, a estas Seis Horas en el legendario trazado de Las Ardenas. El debut soñado para Fernando, resuelto finalmente por 1,4 segundos de ventaja sobre su compañero de equipo. El coche número 7, que partió con una vuelta de desventaja, tras la sanción del viernes, amenazó hasta el final. Mejor dicho, hasta que las órdenes de Toyota evitaron cualquier sorpresa desagradable de última hora.

Cinco años después, Fernando Alonso volvió a conocer el adictivo sabor de la victoria. Fue en Spa, tras seis horas de pulso interno en Toyota, donde cayó la bandera a cuadros para el español, al volante del coche número 8. Hubo de todo durante su último relevo, de 72 minutos, en apasionante pulso con Mike Conway. Aunque al final se impuso la lógica interna en el Gazoo Racing, absoluto dominador de la primera prueba del Mundial de Resistencia (WEC).

Del 12 de mayo de 2013 al 5 de mayo de 2018. Del GP de España de F1, en Montmeló, a estas Seis Horas en el legendario trazado de Las Ardenas. El debut soñado para Fernando, resuelto finalmente por 1,4 segundos de ventaja sobre su compañero de equipo. El coche número 7, que partió con una vuelta de desventaja, tras la sanción del viernes, amenazó hasta el final. Mejor dicho, hasta que las órdenes de Toyota evitaron cualquier sorpresa desagradable de última hora.

Accidente en Raidillon
Todo quedó reducido a un sprint de 48 minutos. Matevos Isaakyan, con el coche 17 del equipo ruso SMP Racing, se empotró violentamente contra el muro en el célebre Raidillon. La dirección de carrera no dudó ni un instante con el safety car. Una circunstancia que comprimía de nuevo la carrera cuando Alonso lideraba con más de 50 segundos de margen. Y que ponía a Toyota en una comprometida tesitura. ¿Alguien debía cuestionar al líder? ¿Había que luchar entre amigos?

A falta de respuestas, Alonso aprovechó otra coyuntura. La de los cuatro doblados que se interponían entre él y Mike Conway. El británico, fijo en Toyota desde 2014 y tercero del Mundial 2016, partía con un retraso de apenas siete segundos. Un mínimo margen a esas alturas. Especialmente cuando entra en juego la lógica ambición. En la vuelta 150, con tres coche lentos justo por delante, se rozó una dramática embestida. Justo entonces, Conway entró en boxes.

Último paso por boxes
Su parada, para rellenar el depósito, se demoró 48 segundos. Un giro después llamaron a Alonso, que tardó 10 segundos menos en la misma operación, que no incluía ningún cambio de neumáticos. La partida de ajedrez en el muro de Rob Leupen, jefe máximo del gigante nipón, era de verdadera antología.

“Nuestros pilotos siempre tienen instrucciones muy claras de lo que deben hacer. Aunque no podemos asegurar lo que va a suceder, porque esto son carreras”, había avisado el ingeniero holandés unas horas antes durante un encuentro con la prensa. En el momento definitivo imperó la cordura. Cualquier otra decisión, bien lo saben en Red Bull, quizá hubiese conducido al desastre.

Fuente_ElMundo

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