Camino al Tepeyac, un agradecimiento por otra oportunidad de vida

Alfredo Rivera de 33 años había sido invitado por varios años por un amigo a participar en la peregrinación de Querétaro a México para visitar a la Virgen de Guadalupe, cada año decía que iría, pero siempre se cruzaba algo y no podía acudir.

Fue en el 2016 que su amigo le dijo que ahora sí en el 2017 se animara y lo acompañara, le afirmó que sería una experiencia que le gustaría y no se iba a arrepentir.

“Por x cosa nunca se daba la oportunidad, hasta el año pasado, hace más de un año y medio me dijo que ahora sí para el 2017 quería que yo lo acompañara y le dije que sí, entonces ya me eché el compromiso con él de ir a la peregrinación porque él me decía que es una experiencia muy bonita la cual yo le preguntaba qué era lo que él me decía que era una experiencia bonita, no pues hasta que tú lo vivas vas a saber lo que es una peregrinación”.

Pero, fue en enero de 2017 que recibiría una noticia que le cambiaría la vida, a Alfredo le diagnosticaron una enfermedad que calificaron como incurable, fue cuando decidió comenzar su peregrinar porque le prometió a la Virgen Morena ir sí le hacía el milagro de curarlo.

“En el 2017 en enero me diagnosticaron una enfermedad que para los doctores era incurable y entonces yo con más razón tenía que ir a la peregrinación, le prometí a la Virgen que sí ella me sanaba de lo que me habían detectado yo iba a ir a la peregrinación”.

Pasaron los meses y se llegó la fecha de partir hacia el Tepeyac, Alfredo empacó su indumentaria de peregrino, pero llevaba algo más, la fe en que sus oraciones serían escuchadas.

Tras días de camino, la caluma arribó a “El Bosque”, un espacio ubicado en Jilotepec, Estado de México donde se llevan a cabo las primeras comuniones y se expone a “El Santísimo”, narra Alfredo que hacía oración otro peregrino cuando dijo algo que lo haría sentir diferente y con la confianza de que sería sanado.

“Justo cuando yo iba llegando a la Hora Santa el que estaba dando la Hora Santa dijo que iba a pasar el Santísimo entre todos los peregrinos, entonces fue donde me arrodillé, me hinqué y empecé a llorar, a pedirle a Dios que me sanara de la enfermedad que los doctores me habían detectado y fue así como empezó a decir el hermano que estaba haciendo oración que había una persona en ese momento que iba a ser sanada de una enfermedad que para los doctores era incurable, pero para Dios todo era posible y ya fue cuando yo sentí que algo me tocó y dijo el siguiente año va a venir esa persona a dar ese testimonio de que Dios y la Virgen lo sanó, entonces cuando regresé de la peregrinación me volvieron a hacer otros estudios y el doctor se quedó sorprendido porque me dijo que yo no tenía nada de esa enfermedad que él había detectado”.

Hoy, a un año de este milagro Alfredo camina al Tepeyac para llegar a los pies de la Virgencita y agradecer la nueva oportunidad de vida que le regaló, el sanarlo y que no se tenga explicación de ello más que un milagro.

Alfredo va caminando ya en la columna de la edición 128 peregrinación masculina de Querétaro al Tepeyac y señala que quiere que más personas conozcan su historia, para que recobren la fe y sepan que de verdad Dios y la Virgen existen y que si se pide de corazón ellos escuchan y ayudan a sus hijos.

“Para mí fue algo muy bonito porque yo nunca había ido a la Basílica y pues con este testimonio y más que nada de sanación pues me gustó mucho más porque entonces ahí comprendí que los milagros sí existen”.

Este año es la segunda ocasión que Alfredo camina, señala que el tiempo que estuvo sin ir los considera años perdidos, pero afirmó que ahora irá hasta que la Virgen se lo permita porque se tiene que agradecer que Dios le regala un día más de vida.

Fuente_ RrNoticias

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