La pandemia de COVID-19 está dejando estragos en los trabajadores de la salud. No solo porque es uno de los sectores que ha sufrido más bajas por ello —en México hasta el 3 de noviembre se han registrado 1,884 decesos en este grupo— sino también por las afectaciones que tiene en su salud mental. De acuerdo con resultados preliminares del estudio HÉROES, citado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), uno de cada cinco trabajadores de la salud sufre síntomas de depresión, mientras que más del 75% está preocupado por contagiarse de coronavirus y prácticamente todos por transmitir esta enfermedad a sus seres queridos.

En conferencia de prensa, el subdirector de la OPS, Jarbas Barbosa, alertó que la pandemia ha aumentado el nivel de estrés de muchas personas en la región, y algunos están luchando contra la ansiedad y la depresión. Señaló que entre más tiempo continúe esta crisis, mayor será el impacto que tendrá en nuestro bienestar colectivo.

En ese contexto, comentó que los trabajadores de salud se han visto particularmente afectados por la COVID-19. “Más que cualquier otro grupo de trabajadores, llevan meses haciendo grandes sacrificios personales y tomando decisiones sumamente difíciles en la primera línea de la respuesta a la pandemia”, afirmó.

Eso es lo que mostró el estudio HÉROES que se realiza en seis países de la región (Argentina, Chile, Guatemala, Perú, Venezuela y México), elaborado por la Universidad de Chile y la Universidad de Columbia en asociación con otras instituciones. Este ejercicio, que comenzó en junio pasado, busca examinar los problemas de salud mental, conductuales y sociales que experimentan los trabajadores de los servicios de salud en diferentes contextos sanitarios (hospitales, centros de atención primaria, etc.) durante la pandemia.

Los participantes contestaron preguntas como: “En la última semana, ¿se ha sentido poco feliz o deprimido/a?” o “En la última semana, ¿ha sido capaz de disfrutar de sus actividades normales durante el día?”. La encuesta se envía de manera virtual por medio de correos o números de teléfono.

De acuerdo con los primeros resultados preliminares, presentados por la OPS en junio, el 79.0% de los trabajadores mexicanos encuestados señaló tener mucha preocupación por contagiarse, mientras que el 93.7% dijo estar preocupado por contagiar a sus seres queridos. De los entrevistados, cerca de la mitad (45.2%) dijo sentirse algo o mucho más de lo habitual poco feliz o deprimido y 67.7% agobiado o en tensión, en la última semana. Asimismo, el 55.7% comentó sentirse estimagtizado/a y/o discriminado/a por razones relativas a COVID-19.

Barbosa expuso que los países de la región han dado prioridad a la salud mental desde hace ya mucho tiempo, y aunque la mayoría ha reconocido que los servicios de salud mental son esenciales durante la pandemia, una nueva encuesta realizada por la OPS y la OMS muestra que los países se están quedando rezagados en la implementación de servicios de salud mental en un momento en que el apoyo a la salud mental es primordial.

“Reconocer la salud mental como una prioridad no es suficiente: los países deben asegurarse de que los servicios de salud mental tengan la dotación de personal, la disponibilidad y los recursos financieros que requieren y merecen”, advirtió. Al respecto, recomendó que todos los países de la región ofrezcan apoyo psicosocial y de salud mental como servicios esenciales durante esta pandemia y que adapten la atención para que esté disponible donde y cuando la gente la necesite.

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