Alejandra Pérez Páramo, de 51 años, fue despedida de Toks este 28 de diciembre. Junto a ella, otro grupo de aproximadamente 50 personas fue citado para firmar una “baja voluntaria” en las oficinas que la cadena de restaurantes tiene en San Cosme, junto al Metro Revolución.

Tres días después de la Navidad, con problemas respiratorios y la víspera de ser sometida a una operación, la empresa en la que trabajó los últimos ocho años dio le dio de baja y le ofreció un finiquito de 35 mil pesos.

“Las señoras de Recursos Humanos dijeron que la empresa estaba pasando un momento muy difícil y por eso había las bajas, porque nunca hablaron de despidos, sino de bajas”, explica Pérez Páramo.

Son las 13 horas del martes 29 de diciembre y le faltan dos para entrar a quirófano. Sus preocupaciones son muchas: primero, recuperarse de la intervención. Luego tocará pensar en la situación económica que le deja su despido y otras consecuencias como perder el derecho al IMSS. En octubre le detectaron problemas respiratorios y necesita medicamentos. Sin el seguro, cree que no podrá costearlos.

Por el momento, considera que no pueden expulsarle. Su permiso, firmado por la misma empresa, concluye este miércoles 30. Y a partir de entonces empiezan los días de recuperación de la cirugía. La incertidumbre es qué ocurrirá entonces.

Por el momento ha sido expulsada de los grupos de WhatsApp del trabajo. Muchos de sus compañeros están en la misma situación: algunos despedidos desde ya y otros de permiso y esperando que se cumpla el plazo con la orden expresa de que no pueden regresar a su puesto.

Deja un comentario