Se les conoce de distintas maneras: amigos con beneficios, con derecho a roce, “amigovios”, más que amigos pero menos que novios… En la época de mi abuelita se llamaban, simplemente, “amantes”.
¿Qué son?
Se trata de relaciones sin compromiso, en las que el sexo está permitido.
La regularidad de los encuentros depende de los “dos” (y lo escribo entre comillas, ya que, habitualmente, uno de los dos seres involucrados tiene un interés mayor en “regularizar” la situación).
Los límites no suelen estar bien definidos, lo que puede dar lugar a la infelicidad o a exigencias desmedidas de una parte y al consiguiente alejamiento de la otra…
Muchas veces son temporales, y terminan cuando una de las personas pierde el interés o conoce a otra con la que sí entabla una relación de compromiso.
En los casos en los que se mantienen en el tiempo, impiden que la persona que anhela una pareja estable – y se conforma con esta mala imitación – tenga el espacio suficiente en su vida para que aparezca quien realmente le puede dar lo que desea.
¿Se trata realmente de una amistad? Tengo mis dudas. Quien tiene un amigo (o una amiga) de esta índole, suele esperar fidelidad a cambio. La amistad no pide exclusividad… Además, muchas mujeres (y ciertos hombres) tendemos a aceptar algo así, con la secreta esperanza de que se transforme en una pareja real, con el correr del tiempo (cuanto menos tiempo, mejor). Y así pueden pasar meses o años, en los que nos privamos de vivir lo que genuinamente deseamos y nos merecemos.
Cada hombre y cada mujer tienen el derecho de mantener la relación sentimental que les venga en gana, con o sin compromiso. La clave para sentirnos bien es sincerarnos con nosotros mismos y darnos cuenta si estamos aceptando algo distinto a lo que verdaderamente deseamos.
¿Tienes/tendrías un amigo (o amiga) con derechos?
Coach Hiram Abiff

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