Cada quien enfrenta las consecuencias del coronavirus como mejor puede y con los recursos que tiene. El ejemplo es un circo en Alemania que todavía tiene entre sus atracciones la presencia de animales y al no poder exhibirlos vende frascos de excremento de león. Un vídeo en redes muestra el resultado de su creación.

Krone, como se llama el lugar, ha sobrellevado la crisis económica derivada de la pandemia gracias a las heces de grandes felinos que los compradores usan como control de plagas, y que sorprendentemente, han tenido gran éxito.

Martin Lacey, domador de leones, explica que sus clientes confían en el excremento que les vende para mantener alejados a otros animales. Y es que las heces de una criatura pueden ser el tesoro de otra, además de que los frascos tienen una segunda función: hacer reír a los compradores mientras el circo vuelve a abrir.

La idea surgió luego de que los propietarios se vieran afectados debido a las restricciones sanitarias que buscan evitar el contagio comunitario de Covid-19. Fue allí cuando tomaron enserio a las personas que anteriormente se les acercaban solicitándoles excremento para librarse de las plagas.

“Me dijeron que mantiene a los gatos alejados del jardín y desde entonces hemos descubierto que también aleja a otros animales del coche, donde se comen todos los cables eléctricos”, dice Lacey, quien vende cada frasco en 5 euros (131 pesos mexicanos).

En total, son 26 leones los que se encargan de producir las heces cuya parte de las ganancias son destinadas a una organización benéfica dedicada a mejorar las condiciones de vida de los animales en cautiverio, que también se han visto terriblemente afectados por la actual pandemia. “Y si no tienes problemas de plagas, pero encuentras molestos a tus vecinos, pon un poco y se irán”, bromea Martin.

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