Un jurado popular ha declarado, por unanimidad, culpable de dos delitos de asesinato y otro de robo al hombre que, en noviembre de 2015, mató a un matrimonio de ancianos sordos, a los que asestó 143 puñaladas y después desvalijó su casa de Premià de Mar (Barcelona).

En su veredicto, leído este miércoles en la Audiencia de Barcelona, el tribunal popular ha considerado al procesado culpable de dos asesinatos, al estimar las agravantes de ensañamiento y alevosía por el dolor innecesario que causó a las víctimas, que eran sus vecinos, y por haberlas atacado sin que tuvieran posibilidad de defenderse.

El tribunal ha descartado aplicar al procesado las atenuantes de trastorno mental y de adicción a las drogas y al juego

El tribunal ha descartado aplicar al procesado las atenuantes de trastorno mental y de adicción a las drogas y al juego y se ha manifestado contrario a que pueda beneficiarse de una suspensión de la condena o de un eventual indulto.

Una vez conocido el veredicto, la Fiscalía ha pedido que la Audiencia de Barcelona condene al acusado a 55 años de cárcel -25 por cada uno de los dos asesinatos y otros cinco por robo en casa habitada-, y que cumpla 40 de ellos en prisión. Por su parte, la defensa del acusado ha pedido que se aminore la condena del procesado, por la atenuante de dilaciones indebidas, dadas las demoras que considera ha sufrido la tramitación de la causa judicial del doble crimen.

Ante la negativa de darle dinero, el asesino se ensañó con los dos ancianos

Los asesinatos ocurrieron en noviembre de 2015, cuando el acusado acudió a casa de los dos ancianos, de 71 y 72 años, sordos y con movilidad reducida uno y en tratamiento de quimioterapia la otra, a quienes en alguna ocasión ya había solicitado pequeñas cantidades de dinero.

Una vez en el domicilio de las víctimas, a sabiendas de que estarían solas y de que le permitirían el acceso, les pidió que le prestaran dinero y, ante la negativa de la pareja a hacerlo, cortó el cable del teléfono fijo y cosió a puñaladas a ambos ancianos. Posteriormente, el procesado robó joyas de oro que la pareja de ancianos tenía en su casa, alhajas que vendió por 1.550 euros.

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