La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) convocó al diálogo a los grupos de familiares de víctimas que desde el jueves mantienen la toma de las oficinas del organismo en el Centro Histórico, a fin de encontrar un acuerdo satisfactorio para ambas partes”.

En un comunicado difundido esta mañana, aseveró que permanentemente un grupo de abogadas han estado presentes en estos días frente a esas oficinas, ubicadas en la calle de República de Cuba 60, a la espera de empezar el diálogo.

“Nuestra preocupación se centra justo en el trabajo que necesitamos desarrollar en favor de las víctimas, por lo que exhortamos a los colectivos que retienen nuestras oficinas a permitirnos regresar para continuar con nuestras responsabilidades, para escuchar sus demandas y trabajar también en la solución de las mismas”, subrayó el organismo presidido por Rosario Piedra Ibarra.

El jueves de la semana pasada, dos víctimas de violaciones a sus derechos humanos se manifestaron en el interior de esta sede de la CNDH, incluso se amarraron, para exigir respuesta a su demandas. A esa protesta, se sumaron otras víctimas quienes el viernes por la mañana decidieron tomar las instalaciones. Las dos primeras ya se retiraron del movimiento, en tanto que el resto advirtió ayer domingo que no entregarían las oficinas y que por el contrario las convertirán en una “casa refugio” para víctimas de violaciones a sus garantías, dijeron que ya no están dispuestas a dialogar y que en caso de que se les intente desalojar con la fuerza pública, responderían con violencia, si fuera necesario.

Fue hasta esta mañana que la CNDH reiteró su llamado al diálogo y dio su versión de cómo se dieron los hechos.

Detalló que “no se ha abandonado” a las dos primeras mujeres (que se amarraron a sillas) y permanecieron toda la noche en las oficinas, sino que han sido atendidas por la propia ombudsperson y otros funcionarios, incluidos de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.

“La presidenta (de la CNDH) no se retiró dejándolas a su suerte, simplemente el viernes 4 de septiembre ya no pudo ingresar porque se apoderó de las instalaciones un grupo perteneciente a dos colectivos, que llegaron violentamente al lugar. Aproximadamente a las 10 de la mañana, no dejaron entrar a nadie de los empleados que querían ingresar al edificio, y a los que se encontraban laborando a esas horas, los sacaron con amenazas, impidiéndoles moverse hacia la sala de juntas, que es el lugar adonde se encontraban Silvia Castillo y Delia Icela Quiroga.

“No se dejaron abiertas las puertas de Cuba 60, las abrieron por la fuerza los contingentes de los colectivos, y simplemente se evitó la utilización de la fuerza pública para no violentar los derechos humanos de nadie, y así fue como se produjeron los hechos que desembocaron en la toma del edificio. La CNDH no tiene planteado, ni se lo plantearía, dejar de cumplir los compromisos que adquirió el 2 de septiembre con las víctimas, y de hecho hemos venido trabajando en ellos con las autoridades responsables, a pesar de que muchos documentos necesarios para su seguimiento se encuentran en el lugar y no tenemos acceso a ellos ni a nuestros archivos”, planteó el organismo en su comunicado.

Señaló que las declaraciones hechas por las dos mujeres que se retiraron de esta toma, en el sentido de que se iban ya que comenzaban a ser atendidas sus demandas, “son de su exclusiva responsabilidad, y no reflejan la posición institucional de la CNDH. Simplemente, a petición de ellas, se les facilitaron los medios para emitir su postura; pero es momento de aclarar que la única vocera de la Comisión es su presidenta, y no comparte ni compartirá posturas de desunión o confrontación”.

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