En redes sociales circula un presunto testimonio que alerta del modus operandi de un grupo delictivo dedicado al robo a casa-habitación. Una mujer simula que está siendo perseguida por unos hombres, grita por las calles de una colonia y toca las puertas de varios domicilios con la esperanza de que alguien le abra y le permita entrar.

El autor de la publicación indica que la mujer en la imagen gritaba y lloraba desesperada, “diciendo que unos hombres la venían siguiendo”. Al ver por la cámara de vigilancia que nadie la perseguía, decidió no abrirle la puerta. “Ella lloraba y le preguntamos quién era y nos decía yo, y nosotros le preguntábamos quién yo, hasta que dijo Dulce”, dijo.

“Entonces le dijimos que ya habíamos llamado a la policía y que en cualquier rato venía pero no le podíamos abrir; mientras eso pasaba llamamos al 911 y ellos nos dijeron que no abriéramos que es otra forma de actuar del crimen organizado. Y que ya enviaban una patrulla”.

El responsable de la publicación compartió que sus vecinos habían pasado por experiencias similares; de igual manera, ignoraron los llantos y súplicas de la mujer. “Cuando vio que no le abrimos le llamó por teléfono a alguien y se fue“, dijo.

¿Qué hacer en este tipo de casos?

Según el testimonio, esto ocurrió el 4 de octubre, después de la medianoche, aunque no está claro donde fueron registrados los hechos. Hay versiones en redes sociales que aseguran que esto ocurrió en Jalisco, en Hidalgo y hasta en Chiapas.

La autora original de la publicación viral en Facebook es de Guadalajara, pero no es su experiencia personal la que comparte, sino la de otra persona. “No se dónde fue pero hay que estar abusados vecinos”, indica.

Por ello, hay que mirar este tipo de historias con algo de escepticismo. Así como es fácil creer en la historia de una mujer que toca puertas en la noche porque está colaborando con delincuentes, también hay que considerar la teoría de que al crimen organizado no le conviene que la gente de una comunidad brinde ayuda a víctimas de la delincuencia.

Al fomentar un clima de miedo y desconfianza en una comunidad, la delincuencia puede operar con mayor tranquilidad, a sabiendas de que la gente no se va a involucrar en sus asuntos. La paranoia colectiva, claro, es un síntoma de la inseguridad que permea en las comunidades que han sido azotadas desde hace años por grupos criminales.

Si uno enfrenta este tipo de casos, lo más recomendable es conservar la calma, no ignorar lo que está pasando, pero limitarse a llamar al 911 para que elementos de seguridad pública investiguen la situación.

Por Redaccion

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