Restos de mercurio fueron encontrados en agua purificada que se les da a niños y se compra en establecimientos en Yucatán, encontró el estudio “Exposición ambiental de niños a oligoelementos tóxicos en una zona urbana de Yucatán”, realizado por varias universidades en México.

Una de las razones de este problema es que las familias probablemente compran el agua en locales de baja calidad y bajo precio, donde las empresas no llevan a cabo procedimientos de purificación eficaces.

“Los expendios de agua purificada (que están en colonias, habilitados con sistemas de autoservicio) no están regulados por las autoridades y nadie garantiza su pureza”.
Estudio

El análisis (realizado a 33 niños de escuelas públicas de distintas zonas del estado) dice que a pesar de este problema, las autoridades no han hecho nada para controlar la calidad del agua que sale de la cocina o de la llave y que debe cumplir con los estándares establecidos en México.

La ciudad más afectada del estado es Mérida ya que sus aguas residuales llegan a fosas sépticas (artículo para el tratamiento primario de las aguas residuales domésticas), de las cuales la mayorías no están construidas con las especificaciones técnicas adecuadas.

“El acuífero de Mérida es la única fuente de agua dulce de la región, pero por su naturaleza cárstica es altamente permeable, lo que facilita la infiltración y aumenta la vulnerabilidad de las aguas subterráneas a la contaminación”.
Estudio

El análisis “Exposición ambiental de niños a oligoelementos tóxicos en una zona urbana de Yucatán” fue realizado por investigadores de la UNAM, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), IMSS y la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (Uaslp).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el mercurio es uno de los diez grupos de productos químicos con mayores repercusiones en la salud pública y se puede encontrar en el aire, agua y suelo. En los niños el mayor daño lo puede causar en el desarrollo del cerebro y en el sistema nervioso por lo que se pueden observar daños en las funciones cognitivas, de la memoria, atención, el habla y actividades visuoespaciales y motoras finas.

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