El pasado lunes, el torrente de agua que provocaron las lluvias en Tlalnepantla, Estado de México, se llevó un tianguis, no solo a la mercancía, también a seis personas.

“Aquí estaba mi puesto, ahora sí que el agua arrasó todo, me quise atravesar y me tumbo el río con mi hijo, ya se lo andaba llevando el río y nos alcanzaron a ayudar los compañeros”, Fernando Daniel García vendedor en el tianguis de Tlalnepantla.

En menos de cinco minutos, la Avenida División del Norte de la colonia Jorge Jiménez Cantú se convirtió en un cuerpo de agua; en la zona, una calle inclinada, ubicada en las faldas del cerro de Guadalupe, los lunes se coloca este tianguis conocido como El Caracol.

En total, seis personas fueron arrastradas por la corriente, entre ellas, una mujer que se salvó porque se impactó con un camión, otra lo logró aferrándose a un automóvil estacionado.

“Solamente le alcanzó el pie y ya se quedó aquí la señora, no se podía levantar”, Aide Nava ciudadana que rescató a mujer.

“Mi mamá estaba aquí abajo comprando en el tianguis, ella al parecer se quiso pasar y se la llevó, ella estuvo más de 40 minutos atorada, está estable”, Julio Vázquez hijo de sobreviviente.

Mariana salió a grabar desde su ventana, dice que nunca había escuchado gritos similares.

“Me percato que el agua se llevó mucha gente, iban tanques de gas, casos de una persona que vende chicharrón aquí arriba y de hecho está piedra que está aquí la bajo la lluvia desde el cerro, nunca se había visto así, si llueve, si sale el río, si cae agua lógico, pero como este lunes. Llovió muy temprano, toda la gente la agarró desprevenida”, Mariana Juárez vecina de Tlalnepantla.

Autoridades de Protección Civil recomiendan a la población no intentar cruzar calles cuando los niveles de agua sobrepasan los 10 centímetros de altura.

“Mejor esperemos un momento a que esa avenida de agua, esa bajada de aguas broncas como se le conoce, la estemos evitando”, Guillermo Ayala, Director alerta temprana Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, CDMX.

Los comerciantes dijeron que ahora intentan reunir dinero para poder vender de nueva cuenta, otros se recuperan de sus lesiones como José, que salvó la vida deteniéndose entre los puestos.

“Me dio una tabla en mi espalda, ni pa llorar es bueno ahorita, ya lo que se fue se fue”, José Lopez vendedor de elotes.

Por Redaccion

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