Sala en la que los líderes de la Unión Europea comenzaron este viernes la cumbre para intentarán acordar el presupuesto comunitario para 2021-2027 y el fondo de rescate para impulsar la economía tras la pandemia. EFE/EPA/FRANCOIS LENOIR

Los líderes de la Unión Europea comenzaron este viernes con poco optimismo y con posturas muy encontradas la Cumbre de dos días en la que tratarán de acordar un nuevo presupuesto comunitario hasta 2027, y el fondo de reconstrucción para la crisis derivada de la pandemia de coronavirus.

Los llamamientos al acuerdo y a la responsabilidad de algunos líderes, entre ellos el presidente español Pedro Sánchez, quedaron eclipsados con la realidad que puso encima de la mesa la canciller alemana, Angela Merkel, a su llegada al Consejo Europeo: “espero unas negociaciones muy difíciles”.

Merkel destacó que las diferencias siguen siendo muy grandes y, aunque el acuerdo sería deseable a su juicio, dijo no poder predecir si se conseguirá.

“Hace falta mucha capacidad de compromiso por parte de todos para lograr algo que sea bueno para Europa y para las personas de Europa, en vista de la pandemia, y para dar respuesta a las dificultades económicas con las que nos encontramos”, afirmó la canciller.

El primer ministro holandés y líder de los países denominados “frugales” -Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca-, Mark Rutte, dejó claro que no es optimista sobre la posibilidad de llegar a un acuerdo este fin de semana e instó a “concretar las reformas” como condición para negociar y respaldar un fondo de reconstrucción pospandemia basado en “subvenciones”.

Rutte advirtió de que “solo estará de acuerdo con las subvenciones, si se concretan las reformas”, una exigencia que ya aseguró haber trasladado a los líderes del Sur de Europa.

Frente al líder holandés, Pedro Sánchez instó a los mandatarios de los 27 países de la UE a ser constructivos y a llegar a un acuerdo en el Consejo Europeo, que calificó de “histórico” por lo inédito de esta crisis de coronavirus, al tiempo que advirtió contra la posibilidad de imponer duras condiciones o vetos por parte de otros estados miembros.

Sánchez insistió en que todos los líderes están convocados en Bruselas para conseguir un “buen acuerdo” para los europeos, que están sufriendo en primera persona las consecuencias de coronavirus, tanto las sanitarias, como las económicas y sociales.

En la misma línea de Sánchez, el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, dijo ser consciente de las diferencias existentes, pero confió en que se superen: “estoy convencido (…) no en interés de Italia y de los italianos, que han sufrido mucho, sino en interés de todos los ciudadanos europeos”.

“La línea roja italiana es que la respuesta sea adecuada y efectiva, es decir, que se pueda realizar”, afirmó Conte a su llegada al Consejo Europeo.

Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, alertó a su llegada a la Cumbre que “no podría haber más en juego” para Europa y su futuro.

“Si lo hacemos bien, podemos salir de esta crisis más fuertes”, recalcó la política alemana minutos antes de que comenzara el primer Consejo Europeo presencial desde que se inició la pandemia de coronavirus.

Von der Leyen consideró que con el presupuesto europeo y el fondo de recuperación propuestos “no solo tenemos la oportunidad de superar la crisis, sino de modernizar nuestro mercado interior y nuestra unión para sacar adelante nuestro pacto verde europeo y la digitalización”.

Por su parte, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, reconoció que la negociación que comienza hoy será “muy difícil”.

“No es solo sobre dinero, es sobre personas, sobre el futuro europeo, sobre la unidad. Estoy convencido de que con coraje político será posible conseguir un acuerdo”, subrayó el político belga.

Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE estarán reunidos a priori este viernes y el sábado para tratar de cerrar un plan de recuperación de hasta 1.85 billones de euros que saldrían del presupuesto comunitario para 2021-2027 y de un fondo de recuperación financiado con la emisión de deuda conjunta que podría rondar los 750 mil millones de euros.

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