1. Suplantación de identidad. Uno de esos contactos que no conoces y añadiste puede crear otro perfil igual al tuyo, copiar tus fotos y datos personales con el objetivo de pedirle dinero a tus contactos o estafarlos con tu nombre. 

Solución: No aceptes a gente que no conoces.

2. Uso indebido de fotos. En el momento que publicas una imagen comprometedora , su propagación escapa de tus manos aunque la borres. Cualquiera puede haberla guardado para usarla en tu contra o alterarla en Photoshop. Incluso pueden chantajearte.  

Solución: Sube aquellas fotos neutrales que no te importa quién pueda verlas.

3. Robos de vivienda. Es más común en personas que viven solas e informan en tiempo real sobre sus actividades fuera de casa. 

Solución: No coloques registro de ubicaciones o estados que involucren el día a día de un viaje.

4. Problemas para encontrar trabajo. Reclutadores de personal suelen bucear en las redes sociales para buscar más información sobre los candidatos a un puesto laboral. Si publicas un mensaje como ‘esta bebida gaseosa es un asco’ ¿crees que será fácil conseguir una plaza en la fábrica donde se produce ese producto?. 

Solución: Sé asertivo con tus palabras y redacta una propuesta de mejora, antes de una crítica lapidante.

5. Problemas legales. La gente no sabe que todo lo que dice en las redes sociales puede tener repercusiones judiciales.

Solución:  Usa el sentido común y mucho cuidado con insultar, difamar o difundir rumores.

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