Melbourne, la capital de Victoria, en Australia, comenzó la noche del 2 de agosto toque de queda y el tercer confinamiento por aumento de casos de Covid-19.

Esta ciudad, con cinco millones de habitantes, es el epicentro de la segunda ola de contagios del nuevo coronavirus en Australia, pues en las últimas cinco semanas se han detectado alrededor de 9 mil casos nuevos, presuntamente por fallos en las medidas de personas que regresaron del extranjero.

El jefe de gobierno de Victoria, Daniel Andrews, declaró el 2 de agosto toque de queda y desastre en todo el estado para dar mayores poderes a la policía.

El 7 de julio, autoridades de Melbourne decretaron un segundo confinamiento, de al menos seis semanas, luego de que 24 horas antes se registraron 191 nuevos casos de Covid-19 en esa ciudad.

Las medidas de este reconfinamiento prohíben a los habitantes alejarse más de cinco kilómetros de sus casas, realizar más de una hora de ejercicios y la celebración de bodas, además limita las salidas para hacer compras a una persona por día en cada casa y los negocios no esenciales deben cerrar. Aunque están permitidos los funerales, estos no pueden rebasar las diez personas.

En el resto de Victoria se han endurecido las medidas de distanciamiento físico y desde la semana pasada el uso de cubrebocas en la calles es obligatorio.

“No hay otra opción… no podemos seguir teniendo 400 a 500 casos diarios y tanta gente en el hospital, tanta gente muriendo. Tenemos que reducir las cifras”.

El gobierno dijo que los negocios que tengan que cerrar recibirán apoyos de hasta 10.000 dólares australianos (160 mil 432 pesos).

Sectores como el de la construcción o los mataderos deberán reducir sus operaciones, utilizar equipos de protección personal y mantener controles de temperatura.

Negocios esenciales como los supermercados, bancos, farmacias y licorerías seguirán operando con normalidad.

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