La policía haitiana, cautelosa de nuevas revueltas luego de días de protestas en todo el país, lanzó gas lacrimógeno y perdigones de goma para dispersar el viernes a unos 200 manifestantes y dolientes que llevaban el ataúd de un hombre que murió la semana pasada en disturbios antigubernamentales.

La policía se enfrentó a la marcha cerca del Palacio Nacional de Haití, dispersando a familiares y vecinos que dejaron el ataúd en el suelo junto a una lata de gas ardiendo.

Al menos un hombre fue golpeado por los perdigones en el brazo y el cuello, donde le quedaron magulladuras del tamaño de una canica.

Miles de manifestantes han salido a las calles de las principales ciudades de Haití desde el 7 de febrero, pidiendo que el presidente Jovenel Moise dimita y enfrente su responsabilidad por una creciente inflación, el debilitamiento de la moneda y denuncias de desviación de fondos de un plan de subsidios petroleros de Venezuela llamado PetroCaribe.

“Hoy volvemos a cerrar el país”, dijo el líder opositor Schiller Louidor en una iglesia llena de personas, reunidas para un servicio en recuerdo de dos manifestantes que murieron la semana pasada, que luego marcharon cerca de un kilómetro hacia el palacio al ritmo de los tambores. Un hombre hizo un disparo al aire.

El ataúd del segundo hombre fue transportado desde la iglesia directamente al cementerio.

Deja un comentario