En la zona del Cerro del Chiquihuite, donde el viernes hubo un desgajamiento que sepultó varias casas y ha dejado hasta el momento una persona fallecida. Siguen los trabajos de búsqueda de tres personas, una madre y sus dos pequeños hijos. El riesgo en la zona es grande, y las autoridades le piden a los vecinos irse a los albergues, pero ellos no quieren, temen por su patrimonio ante la delincuencia.

“Mi hija aquí llevaba seis años, ya los habían venido a ver y le dijeron que tenían que desalojar, pero a dónde iban, si no les brindaban ayuda. No hay nada de la casa todo está en rocas, las piedras están rozando, no pueden moverlas porque sino ocurriría otro desastre, primeramente dios que encuentren a mi niña y a sus niños.”, dijo Gabriela Robles, madre de desaparecida en derrumbe Cerro del Chiquihuite.

El esposo y la familia de Paola Daniela Campos, apoyados por bomberos, personal de la Marina y Protección Civil, continúan la búsqueda de la joven de 22 años de edad y de sus hijos, Jorge Dilan Mendoza de 5 años, y Mía Mailín Mendoza, de 3. Son hasta ahora las únicas personas que permanecen desaparecidas tras el derrumbe de la tarde del viernes en el Cerro del Chiquihuite, donde tres viviendas de la calle exploradores de Chimalhuacan en la colonia Lázaro Cárdenas fueron sepultadas por un alud.

“Se está metiendo a arriesgarse su propia vida, es el papá de los niños, él se llama Jorge, él se metió ahorita a ver cómo puede sacar a sus hijos. Entonces ¿aquí te quedas? Pues sí, a vigilar y a esperar, a ver qué nos dicen ahorita, como quiera que sea es familia y no hay que dejar a la familia sola”, dijo la damnificada Flor María Lázaro.

“El familiar entró, nos ubicó, obviamente con equipo de protección. No tenemos señal de vida; obviamente continuamos con el tema de la búsqueda”, reiteró Samuel Gutiérrez Macías, coordinador general de Protección Civil del Estado de México.

En la zona hay al menos 136 viviendas en riesgo. Sus habitantes sostienen que no se irán por temor a la delincuencia. Como Juana y Ana María, que viven en la calle Alpino Ciervos, a 150 metros de donde ocurrió el derrumbe.

“Hay que ponernos en manos de Dios porque pues a dónde nos vamos y sin dinero no tiene caso y si se meten a las casas, ese es el miedo que nos da y más que se pueden meter por acá arriba”, dijo otra afectada.

“Nos dijeron que tenemos que desalojar pero adonde nos vamos, somos cuatro familias, a dónde me voy a ir con mis cinco hijos. Me voy a un albergue voy a estar bien todo eso, pero ya después cuando nosotros regresemos y nuestras casas estén vacías”, agregó Ana María Tinajero, habitante del cerro del Chiquihuite.

El radio de seguridad que estableció la autoridad abarca 200 metros a la redonda, del lugar del deslave. Algunos vecinos aún permanecen dentro del perímetro, otros decidieron irse de la zona, a refugios o a casas de familiares. Se llevaron sus pocas pertenencias como pudieron.

“Ahora sí que mi ropa, lo más indispensable es lo que me llevo. Ya nos dijeron que nos salgamos, que hay mucho peligro, que no pueden trabajar así”, insistió la damnificada María Elena Avilés.

María, que vive en la zona con ocho personas más, afirma que se irá a un albergue aunque no está del todo convencida.

A lo largo del fin de semana, unas 80 personas se trasladaron a los albergues mientras continuaban las labores de rescate. esta noche permanecen 72.

“Estamos trabajando en la labor de concientización no se usará de ninguna manera la fuerza. Nos falta aproximadamente un 40%, argumentan principalmente temas de seguridad pública. Hay personas que dicen ‘estoy consciente del riesgo, pero yo aquí me quedo’”, advirtió Raciel Pérez Cruz, presidente municipal Tlalnepantla, Edomex.

Los rescatistas buscan entre las piedras cualquier señal de vida, el fin de semana. Los soldados lograron rescatar dos perros, uno sobrevivió.

Otro llamado Copo, también fue rescatado tras ocho horas de trabajo pero, pese a los esfuerzos del equipo de la Marina, el animal falleció.

“Nosotros trabajamos por ayudarlo, fueron 3, 4 veces que estuve yo intentando reanimarlo, lamentablemente, no lo conseguí”, narró Alberto Emmanuel Hernández Mares, Cabo Manejador Canino de la SEMAR.

Por Redaccion

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