Once internos del Centro penitenciario ubicado en San José El Alto, en el municipio de Querétaro, denunciaron maltrato físico y psicológico, falta de atención médica, así como la venta y consumo de drogas en el interior del penal.

A través de llamadas telefónicas que recibió la madre de uno de los internos, las cuales fueron grabadas —cuyas copias están en poder de La Jornada—, se confirma la queja de los reos quienes señalan que presuntamente son violentados, sin atención de la Defensoría de los Derechos Humanos ante sus reiteradas quejas.

De igual manera, a través de cartas, algunos de los reclusos reconocieron que en el centro penitenciario existe distribución, venta y consumo de drogas; señalan agresiones físicas y “tortura psicológica” pues, describen, se les impide dormir al “subirle a la grabadora” todo el volumen, como forma de castigo.

Aunado a ello, son amenazados de manera constante respecto a que sus familiares serán lastimados.

Todo eso, delatan los internos, sumado a la falta de atención psicológica profesional, ha provocado varios suicidios.

Por su parte, el gobierno estatal, a través del Sistema Penitenciario, indica que ese centro de reclusión se destaca en el país por contar con la mejor infraestructura; personal capacitado para atender con “dignidad” a las personas privadas de su libertad por haber cometido algún delito, además que estar “limpio” de casos sospechosos de Covid-19, como lo anunció el 20 de julio pasado a través de un comunicado de prensa, sin embargo, cuatro días después reveló la existencia de dos casos positivos con esa enfermedad.

La dependencia informó que las dos personas están aisladas y revisan la cadena de seguimiento con las personas que tuvieron contacto.

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