Las tropas estadounidenses despejaron este lunes escombros de una base militar que albergaba a soldados estadounidenses en el oeste de Iraq, días después de que fue alcanzada por un aluvión de misiles balísticos iraníes en una escalada importante entre los dos enemigos

Un equipo de Associated Press que recorrió la base de Ain al-Asad este lunes vio grandes cráteres en el suelo y daños a los remolques militares, así como a montacargas que levantaban escombros y los cargaban en camiones desde un área grande del tamaño de un estadio de futbol.

La base aérea en la provincia de Anbar, en el oeste de Irak, es un complejo en expansión a unos 180 kilómetros (110 millas) al oeste de Bagdad, compartido con el ejército iraquí y que alberga a unos mil 500 miembros del ejército estadounidense y la coalición liderada por Estados Unidos que lucha contra el grupo militante del Estado Islámico.

 El ataque indirecto aumentó los temores de una guerra más amplia en el Medio Oriente, aunque desde entonces ambas partes han indicado que ninguna de las partes buscará más represalias, al menos a corto plazo.

Estados Unidos dijo que no hubo soldados estadounidenses muertos o heridos en el ataque iraní.

Uno de los misiles golpeó cerca de una pista de aterrizaje donde estaban estacionados seis drones, sin causar daños.

Aunque no murieron soldados, dijo que varios fueron tratados por conmociones cerebrales por la explosión y están siendo evaluados por profesionales. Caggins agregó que las tropas recibieron notificación de que los misiles estaban en camino gracias a los sistemas de alerta temprana, y las tropas fueron retiradas del peligro. Describió a los soldados que vivieron el ataque como “guerreros”.

El lunes, la mayoría de los soldados caminaron alrededor de la base rodeados de barreras de concreto sin usar chalecos antibalas, en medio de las grandes carpas de la base y los letreros de las calles escritos principalmente en inglés.

La teniente coronel del ejército estadounidense, Antoinette Chase, dijo a los periodistas la noche de los ataques que las tropas fueron escondidas en bunkers porque habían recibido una advertencia anticipada, pero podían “sentir que todo temblaba”. Comentó que las tropas habían realizado un simulacro en algo similar la semana anterior al ataque y que habían recibido algunas advertencias.

“No tuve bajas y todos están vivos para contarlo. Por lo que a mí respecta, no podría estar más feliz y no podría estar más orgullosa de las acciones que los soldados y las fuerzas de la coalición tomaron esa noche”, agregó.

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