Tras el ataque contra el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, y la revelación de diversas amenazas del crimen organizado contra secretarios, miembros del gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador han modificado su seguridad personal. Algunos recurren a camionetas “machuchonas”, otros ingresan con su vehículo hasta Palacio Nacional, y unos más incluso cuentan con escoltas y grupos reducidos de ayudantías para protegerlos. Este cambio en la seguridad personal de parte del gabinete se ve todas las mañanas en la calle Corregidora, que funciona como estacionamiento. Suburbans blindadas, hombres con auriculares, escoltas, componen el escenario alrededor de las 06:00 horas, cuando se desarrolla la reunión de seguridad en Palacio Nacional.

Donde fue se pudo apreciar este incremento de seguridad de los secretarios, fue en el informe por el segundo aniversario de la victoria electoral de presidente Andrés Manuel López Obrador, el pasado 1 de julio, evento al que varios de los escasos invitados del mandatario federal llegaron en camionetas blindadas, esas que el mismo tabasqueño califica como ‘machuchonas’. La misma tarde del atentado contra el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, el secretario Alfonso Durazo confirmó que días antes de ese ataque se habían recibido amenazas contra otros funcionarios; aunque los nombres no han sido confirmados de manera oficial, en reportes de prensa se ha mencionado al canciller Marcelo Ebrard, al titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto y al mismo Alfonso Durazo. La amenaza, presuntamente, se detectó de una llamada entre miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Según lo publicado en la prensa nacional, la amenaza contra Marcelo Ebrard es por haber extraditado a Estados Unidos al hijo de Nemesio Oseguera, líder del cártel; a Santiago Nieto por haber congelado cuentas de esa organización criminal y a Durazo por ser el encargado de los “golpes” que ha recibido esa organización. Expertos consultados por Expansión Política afirman que las amenazas que ha lanzado el crimen organizado no deben tomarse a la ligera y, pese a la austeridad, se debe invertir en proteger al presidente de la República y a todo su gabinete.

AMLO subastó 90% de vehículos blindados Al considerarlas “machuchonas”, el presidente López Obrador anunció la subasta de camionetas blindadas, por lo que los secretarios tendrían que trasladarse en autos más modestos. Solo los titulares de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval; el de Marina, José Rafael Ojeda y el de Relaciones Exteriores, solían viajar en vehículos blindados y con personal de seguridad. En febrero de 2019, se vendieron 196 de los 218 autos , camionetas y motocicletas que se ofertaron y que antes estaban al servicio de la Presidencia de la República. Al quedarse sin vehículos propios, varias instituciones han recurrido a la renta de automóviles. Sin embargo, el atentado contra el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, y las amenazas contra otros funcionarios, han generado que el gabinete esté tomando más medidas de seguridad. Aunque en algunas ocasiones los secretarios de la Defensa Nacional, Luis Cresencio y el de la Marina, ingresaban de pie a Palacio Nacional, hoy lo hacen en sus automóviles, así en ningún momento quedan expuestos. Por su parte el secretario de Relaciones Exteriores ha sumado a su cuerpo de seguridad a un par de mujeres quienes caminan frente a él con brazos extendidos para evitar que se le acerquen o incluso que ya no descienda sobre la calle Corregidora, sino que ingrese la Suburban blanca que lo transporte directamente a Palacio Nacional.

El aumento en las medidas de seguridad también incluye a secretarios como Rocío Nahle, titular de Energía. La política veracruzana descendió el pasado 1 de julio de una camioneta Suburban blanca, por lo que fue critica en redes sociales, al considerar que era un acto de hipocresía hablar de austeridad cuando en los hechos se transportaba en un vehículo de millones de pesos. Para la directora de México Evalúa, Edna Jaime , tras el ataque de Harfuch y las amenazas, el presidente Andrés Manuel López Obrador y su gabinete, deben extremar su seguridad personal. En reiteradas ocasiones, el presidente López Obrador ha asegurado que no cambiaría su seguridad personal, a cargo de un equipo de ayudantía, pues el que lucha por la justicia no tiene nada que temer. Sin embargo, desde hace ya varias semanas, al presidente ya no se le ve solo viajando en su característico Jetta, ahora también ha recorrido el país en una Suburban.

Armando Rodríguez, investigador del Centro de Análisis de Seguridad con Democracia, consideró que, aunque el presidente López Obrador piense que “hay un pueblo bueno”, es fundamental que tome en serio su seguridad personal, porque no se trata solo de proteger al presidente de la República, sino a la gobernabilidad del país. “El presidente de la República tendría que tomar mucho más en serio su seguridad como Jefe de Estado y dejar de lado estas ideas de su seguridad como persona cercana al pueblo”, destacó. Consideró que siempre hay grupos interesados en atentar contra el Jefe de Estado a su equipo, por lo que las amenazas nunca deben tomarse a la ligera. En tanto Javier Oliva, académico de la UNAM y experto en seguridad pública, planteó que, pese a la austeridad, el gobierno no puede escatimar en recursos para la seguridad personal de su gabinete. “Los mandatarios por más buenos que sean deben estar custodiados, porque siempre hay un lunático… No es un gasto, es una inversión’, recalcó. El experto sostuvo que cualquier cosa que le pase al presidente, la estabilidad del Estado mexicano estaría en riesgo. Sin embargo, consideró difícil que el crimen organizado atentara directamente contra algún secretario o contra el mismo presidente pues hacerlo implica una reacción de las Fuerzas del Estado que a ninguna organización criminal le conviene enfrentar.

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