Investigadores de la Universidad de Yale y la Université de Montréal lograron mostrar por primera vez en video, cómo avanza la infección de COVID-19 en el cuerpo de un ser vivo.

En las imágenes se muestra la propagación inexorable del virus COVID-19 en ratones vivos, rastreando la infección a medida que se movía desde la nariz de los roedores a los pulmones y otros órganos en el transcurso de seis días.

En el video es posible apreciar al virus tomar una ruta que se ha vuelto familiar para los médicos que tratan a pacientes humanos: altas cargas virales que aparecen primero en las fosas nasales y luego viajan rápidamente a los pulmones y finalmente a otros órganos.

Finalmente, los ratones murieron cuando el virus llegó al cerebro, describieron los autores del estudio recientemente publicado en la revista especializada Immunity.

“Por primera vez, pudimos visualizar la propagación del SARS-CoV-2 en un animal vivo en tiempo real y, lo que es más importante, los sitios en los que los anticuerpos deben ejercer efectos para detener la progresión de la infección”, dijo Priti Kumar, profesora de la Facultad de Medicina de Yale y coautora del artículo.

El estudio también reveló cómo la introducción de anticuerpos recolectados de humanos que se recuperaron del virus, puede prevenir o tratar la infección.

¿Cómo captaron en video la propagación del COVID-19?

Para poder tener esta valiosa evidencia en video, los científicos utilizaron marcado bioluminiscente y microscopía avanzada para rastrear la propagación del virus hasta el nivel de células individuales.

Luego, los investigadores utilizaron plasma de humanos que se habían recuperado del COVID-19 para tratar algunos de los ratones infectados, lo que detuvo la propagación del virus incluso cuando se administró hasta tres días después de la infección.

Pero, cuando estos anticuerpos se administraron antes de la infección con el virus, los investigadores lograron prevenir la infección por completo.

Pradeep Uchil, investigador en Yale, cree que “este informe en vivo de la propagación del virus mediante imágenes se puede aprovechar para discernir rápidamente si los tratamientos contra el COVID-19 funcionarán o no en tan solo tres a cinco días, una característica crucial que ahorra tiempo para desarrollar contramedidas para las pandemias actuales y futuras”.

Sin embargo, los investigadores también descubrieron que no todos los anticuerpos funcionan igual de bien.

Los anticuerpos tienen dos funciones principales. Los anticuerpos neutralizantes se unen y evitan que los virus entren en las células. Luego, una segunda parte del anticuerpo exhibe lo que se conoce como funciones “efectoras”, que son necesarias para indicar al sistema inmunológico que ataque y mate las células infectadas.

“En este estudio, mostramos que la capacidad de los anticuerpos para ‘pedir ayuda’ a otras células del sistema inmunológico y eliminar las células infectadas es necesaria para proporcionar una protección óptima”, indicó Andrés Finzi de la Université de Montréal.

Por su parte, Kumar indicó:

“Solíamos pensar que neutralizar el virus era suficiente para prevenir la infección, pero los anticuerpos deben estar presentes en el momento adecuado, en el lugar adecuado del cuerpo y en la cantidad adecuada. Sin la función efectora, la actividad neutralizante por sí sola no es tan eficaz”.

Por Redaccion

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