“¡Ni James Bond! Hombre huye de auto por asientos rosas y rompe internet” 💥🌸

Una situación aparentemente cotidiana se volvió viral en redes sociales luego de que un hombre rechazara abordar un transporte por aplicación al notar que los asientos del vehículo eran de color rosa, hecho que generó un intenso debate digital sobre prejuicios, estereotipos de género y percepciones sociales.

¿Qué fue lo que pasó?

El momento fue captado por la propia conductora del vehículo, quien suele compartir anécdotas de su trabajo en redes sociales bajo el usuario @osita_sugo. En el video, la mujer se detiene para recoger al pasajero; sin embargo, al observar el interior del automóvil, el hombre comienza a cuestionar y criticar el color de los asientos, mostrando incomodidad.

Tras algunos comentarios, el pasajero decide no subir al vehículo y cancela el viaje, lo que deja a la conductora visiblemente sorprendida por la reacción.

Reacciones en redes sociales

La grabación se difundió rápidamente y provocó miles de comentarios. Algunos usuarios pusieron en duda la autenticidad del video, sugiriendo que podría tratarse de contenido preparado; sin embargo, más allá de ello, el clip detonó una conversación más amplia sobre prejuicios, estereotipos y construcción social del género.

Opiniones divididas

Mientras una parte de los usuarios opinó que un servicio de transporte debería priorizar la comodidad del cliente y que el conductor no debería imponer gustos personales, otros defendieron a la conductora, señalando que el color de los asientos no afecta la seguridad, funcionalidad ni la calidad del servicio.

Masculinidad frágil y prejuicios

La mayoría de las críticas se dirigieron al pasajero, a quien calificaron como exagerado, intolerante y prejuicioso. Incluso, varios comentarios asociaron su actitud con el concepto de “masculinidad frágil”, término utilizado para describir la inseguridad que algunas personas experimentan cuando sienten que su identidad masculina puede verse cuestionada, incluso por elementos tan simples como un color.

El video continúa circulando en distintas plataformas y se ha convertido en un ejemplo más de cómo situaciones cotidianas pueden abrir debates sociales más profundos en la era digital.