Indonesia.– Lo que comenzó como un fenómeno natural que despertó curiosidad y esperanza entre habitantes de una comunidad rural en Sumatra Occidental, Indonesia, terminó en una emergencia sanitaria, luego de que decenas de personas consumieran agua de un socavón creyendo que tenía propiedades medicinales.

El socavón se formó durante el mes de enero en los arrozales de la zona agrícola de Pombatan, generando un cuerpo de agua cristalina, fría y constante, lo que llevó a los vecinos a suponer que se trataba del surgimiento de un manantial “milagroso”. Sin consultar a autoridades sanitarias, muchos comenzaron a beber el agua y usarla para consumo humano.
Días después, numerosos habitantes presentaron diarrea, vómitos, fiebre y malestares estomacales, lo que encendió las alertas de las autoridades locales. Tras una investigación, se confirmó que todos los afectados habían ingerido agua del mismo sitio.
Análisis realizados por especialistas revelaron que el agua estaba contaminada con la bacteria Escherichia coli (E. coli), un microorganismo presente en heces humanas y animales, capaz de provocar infecciones intestinales severas y otras complicaciones de salud, como infecciones urinarias.
El director del Centro de Investigación de Desastres Geológicos de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, Adrin Tohari, advirtió sobre el riesgo de consumir agua sin análisis previo.
“No lo beban inmediatamente. El contenido de E. coli es muy alto”, señaló, al tiempo que pidió a la población atender únicamente la información oficial.
Geólogos confirmaron que el cuerpo de agua se originó de manera natural por erosión del suelo y filtración subterránea, lo que también representa un riesgo estructural, ya que el socavón podría expandirse o generar nuevos derrumbes. Por ello, se restringió el acceso a la zona.
Las autoridades locales emitieron un comunicado en el que prohibieron el consumo del agua y recordaron que la apariencia cristalina no garantiza que sea potable, subrayando la importancia de cumplir con protocolos sanitarios antes de utilizar cualquier fuente natural para consumo humano.
El caso se volvió viral a nivel internacional y dejó una lección clara: la desinformación y la falta de verificación pueden convertir un fenómeno natural en una tragedia sanitaria, poniendo en riesgo la salud de comunidades enteras.

