QUERÉTARO.— Comerciantes establecidos del Centro Histórico de Querétaro endurecieron su postura frente al crecimiento del comercio informal y exigieron a las autoridades aplicar “cero tolerancia” a la ocupación irregular de calles y andadores.

Durante una rueda de prensa, representantes de distintos sectores comerciales aseguraron que la presencia de vendedores ambulantes ha generado afectaciones económicas, problemas de movilidad y una imagen que, consideran, no corresponde con la ciudad que se busca proyectar rumbo a la celebración de sus 500 años.
Uno de los reclamos más fuertes fue la afectación a las ventas. Los locatarios afirmaron que algunos negocios han registrado disminuciones de entre 70 y 80 por ciento, situación que atribuyen a la competencia de vendedores instalados frente a comercios que pagan renta, impuestos, servicios y obligaciones laborales.
Los comerciantes también señalaron que algunos grupos mantienen presencia en el Andador Madero desde el pasado 5 de julio y que, según su información, permanecerían hasta finales de agosto.

Otra de las inconformidades tiene que ver con los productos que se comercializan como artesanías. Los locatarios cuestionaron que parte de la mercancía sea realmente de elaboración artesanal y aseguraron que también se ofrecen productos de origen extranjero.
Durante el encuentro hubo momentos de tensión.
La presencia de Paula Porfirio, lideresa de Comerciantes Indígenas de Productos Mixtos (COIDEPROMIX), provocó intercambios de reclamos y gritos entre comerciantes establecidos y vendedores ambulantes.
Los locatarios insistieron en que su postura no está dirigida contra las personas indígenas ni contra quienes buscan una forma de obtener ingresos, sino contra lo que consideran comercio irregular y competencia desleal.
También aseguraron que durante los últimos años se han planteado alternativas para reubicar a vendedores, entre ellas espacios específicos y un mercado artesanal, pero sostienen que parte del comercio continúa ocupando la vía pública.
Ante esta situación, exigieron a las autoridades garantizar el libre tránsito, el orden, la limpieza y la recuperación de espacios públicos del Centro Histórico.
Además, pidieron condiciones más equitativas para quienes mantienen negocios establecidos y cumplen con obligaciones fiscales, laborales y de servicios.
El conflicto ocurre en un momento particularmente sensible para el Centro Histórico, debido a los preparativos rumbo a la conmemoración de los 500 años de Querétaro.
Para los comerciantes, el reto no solo es económico: consideran que la imagen, movilidad y accesibilidad del primer cuadro de la ciudad estarán bajo mayor observación conforme se acerquen las celebraciones.
El debate, sin embargo, también pone frente a frente dos realidades: la exigencia de los comercios establecidos por recuperar el espacio público y la necesidad de muchas personas de encontrar una fuente de ingreso en las calles.
Será tarea de las autoridades encontrar una salida que garantice orden y legalidad sin convertir el problema en un conflicto social todavía mayor.

