Arturo “N” y Brenda “N”, sentenciados a 24 años de prisión por robo y abigeato en rancho de Tequisquiapan


La tranquilidad del rancho se rompió en cuestión de minutos. Lo que parecía una jornada normal terminó en un episodio de violencia, encierro y despojo que hoy tiene a dos personas tras las rejas.

Arturo “N” y Brenda “N” fueron sentenciados a 24 años de prisión por su participación en un violento robo ocurrido en el municipio de Tequisquiapan, donde no solo sustrajeron bienes, sino que sometieron a las víctimas bajo amenazas.

Los hechos ocurrieron el 20 de diciembre de 2024, cuando las víctimas se encontraban al interior de un rancho ubicado sobre la carretera al Tejocote. De pronto, los ahora sentenciados llegaron al lugar y, utilizando armas de fuego, lograron intimidar a quienes se encontraban ahí.

Las víctimas fueron privadas de su libertad momentáneamente al ser encerradas, mientras los agresores saqueaban el sitio. Entre lo robado se encontraban 21 cabezas de ganado, un toro de registro, un vehículo, herramientas y diversos objetos de valor.

El impacto no fue solo económico. La violencia del momento, el encierro y la amenaza directa dejaron una huella que va más allá de lo material.

Gracias a las investigaciones realizadas por la Policía de Investigación del Delito, se logró identificar a los responsables y ejecutar las órdenes de aprehensión correspondientes. Posteriormente, ambos imputados aceptaron su responsabilidad en un procedimiento abreviado, lo que derivó en una condena de 12 años de prisión para cada uno.

Sin embargo, el caso no termina ahí.

Brenda “N” también fue sentenciada en un proceso distinto por un hecho ocurrido en diciembre de 2023, donde, bajo el pretexto de contratar un servicio con maquinaria pesada, engañó a la víctima para después agredirla y despojarla de sus pertenencias.

Por este segundo delito, recibió una condena adicional de más de 10 años de prisión, sumando así un historial que refleja un patrón de violencia y engaño.

Hoy, la sentencia busca cerrar un capítulo para las víctimas. Pero también deja una advertencia clara: detrás de un aparente servicio o una visita inesperada… puede esconderse un riesgo que cambia todo en segundos.