Opinión

GALLO CONTRA POLLITO: NAVA ACUSA ENCUESTAS CARGADAS Y FELIFER PIDE UNIDAD POR LA COORDINACIÓN DE CUIDAR QUERÉTARO

Por admin 3 min de lectura

GALLO, GALLINA Y POLLITO: EL JUEGO DEL PAN

En la primaria jugábamos gallo, gallina y pollito.

Un pie adelante del otro. Talón con punta. Sin correr. Sin brincarse pasos. Porque quien quería llegar antes de tiempo terminaba perdiendo el equilibrio.

Algo parecido empieza a ocurrir dentro del PAN en Querétaro.

La coordinación de Cuidar Querétaro se ha convertido en una pieza central de la disputa interna rumbo al próximo proceso electoral y, alrededor de ella, comienzan a hacerse visibles las diferencias entre quienes buscan encabezarla.

Luis Nava apareció públicamente cuestionando la claridad de las encuestas y planteando que el Comité Ejecutivo Nacional no intervenga en el proceso.

Felifer Macías respondió con un llamado a la unidad y a evitar divisiones dentro del partido.

Uno cuestiona el tablero.

El otro pide que nadie lo rompa.

Uno cacarea como gallo. El otro responde como pollito.

Pero hay algo que ninguno ha puesto todavía sobre la mesa: las encuestas.

Nava ya gobernó la capital queretana. Llegó a la Presidencia Municipal en 2018 después de una elección cerrada y posteriormente consiguió la reelección.

Felifer Macías también ha construido una larga trayectoria dentro del PAN: fue regidor, diputado federal y hoy gobierna el municipio de Querétaro.

Ninguno es todavía coordinador de Cuidar Querétaro.

Los dos quieren serlo.

Y mientras los mensajes públicos hablan de democracia interna, transparencia y unidad, en el terreno político las acusaciones caminan por otra vía.

Del lado de Nava, el cuestionamiento es que podría existir una cancha inclinada a favor de Felifer.

Del lado de Macías, sus simpatizantes sostienen que las críticas buscan desacreditar un proceso que apenas se desarrolla.

Gallo contra pollito.

Pero seguimos sin ver la encuesta.

Y ahí está el verdadero problema.

El PAN tiene alrededor de 14 mil militantes en Querétaro, mientras que el estado cuenta con más de dos millones de electores.

Por eso, si las encuestas serán utilizadas como instrumento para definir liderazgos que eventualmente puedan convertirse en candidaturas, tendrían que existir reglas claras.

¿Quién las paga?

¿Quién las levanta?

¿Cuál es la metodología?

¿A quiénes preguntan?

¿Cuál es el tamaño de la muestra?

¿Cuál es el margen de error?

¿Quién conoce los resultados completos?

Y, sobre todo:

¿por qué no hacerlas públicas?

Porque la discusión ya dejó de ser exclusivamente panista.

Quien aspire a gobernar Querétaro tendrá que convencer mucho más allá de las paredes de su partido.

El Querétaro de a pie difícilmente está preocupado por saber quién ganó primero una encuesta interna.

Está preocupado por el agua que falta, el transporte que tarda, la movilidad que colapsa, los servicios públicos y por aquello que verdaderamente afecta la vida cotidiana.

Quizá por eso al PAN le convendría recordar aquel juego de primaria.

No gana necesariamente quien grita más fuerte.

Tampoco quien pretende avanzar tres pasos cuando sólo le corresponde uno.

Talón con punta.

Paso a paso.

Porque en política, como en gallo, gallina y pollito, quien pretende brincarse los pasos corre el riesgo de perder el equilibrio antes de llegar a la meta.

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