Lo que comenzó como una inquietud entre vecinos terminó convirtiéndose en una denuncia pública que hoy pone en el centro de la conversación un tema sensible: la cercanía de un tiradero de basura con zonas habitadas y sus posibles efectos en la salud de las personas.
Habitantes del municipio de Corregidora, en Querétaro, denunciaron la instalación de un tiradero de basura a cielo abierto en el Ejido de Lourdes, a una distancia aproximada de 30 metros de viviendas donde familias han residido por más de dos décadas.
De acuerdo con lo expuesto por los propios vecinos, el sitio comenzó a operar durante varias semanas, generando afectaciones relacionadas con malos olores, presencia de fauna nociva, emisión de gases y preocupación por posibles enfermedades infecciosas.



La denuncia fue acompañada por el diputado federal Gilberto Herrera Ruiz, quien durante una rueda de prensa en la Cámara de Diputados advirtió sobre la necesidad de revisar las condiciones en las que operan estos espacios, señalando que el manejo de residuos no debe comprometer el derecho de la población a vivir en un entorno sano.
Según el testimonio de habitantes de la zona, el predio donde actualmente se deposita la basura habría sido presentado inicialmente como un proyecto distinto, lo que generó incertidumbre cuando comenzaron a observar la llegada de camiones recolectores y la acumulación de residuos.
Carlos Mendoza, representante de los vecinos de la colonia Praderas de La Loma, señaló que el tiradero habría operado durante aproximadamente tres semanas antes de que los habitantes decidieran bloquear el acceso al camino ejidal para impedir el paso de los camiones de basura.
Los inconformes aseguran que el sitio no cuenta con las condiciones necesarias para el manejo adecuado de residuos, señalando la falta de sistemas de compactación, control de lixiviados y monitoreo de gases, lo que incrementa la preocupación por posibles filtraciones y contaminación.
Además, mencionaron que en las inmediaciones existe un canal de riego, lo que ha generado inquietud entre la población sobre el destino de los fluidos derivados de los desechos y su posible impacto en el entorno.
Por su parte, autoridades municipales han señalado que el proyecto cuenta con documentación en regla; sin embargo, esto no ha disipado las dudas de los habitantes, quienes sostienen que los efectos ya son visibles en su vida diaria.
Otra de las preocupaciones expuestas por los vecinos es el antecedente de un tiradero cercano que, tras concluir su vida útil, continuó operando de manera irregular e incluso presentó incendios durante varios días, situación que en su momento también generó movilizaciones ciudadanas.
Ante este escenario, los habitantes han solicitado la intervención de autoridades federales, entre ellas la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA), la Comisión Nacional del Agua y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, con el objetivo de que se realicen inspecciones y se determine la viabilidad del sitio.
Mientras tanto, la principal exigencia de la comunidad se mantiene: la reubicación del tiradero de basura y la garantía de que no existan riesgos para la salud de quienes habitan en la zona.
Porque cuando un problema ambiental se instala a unos cuantos metros de casa, deja de ser una preocupación lejana y se convierte en una realidad que impacta directamente en la vida cotidiana de las personas.

