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“Migrantes haitianos optan por establecerse en México, dejando de lado el sueño americano con el fin de traer a sus familias”

Poradmin

Feb 19, 2024

A pesar de los desafíos que presentan las diferencias idiomáticas y culturales, los trabajadores de la Central de Abasto buscan que los migrantes se integren y se sientan acogidos en el ámbito comercial.

Jean busca rehacer su vida en México trabajando en la CEDA de Iztapalapa

Jean Lucson, de 42 años y con una formación de bachiller en estudios económicos, reside en la alcaldía Iztapalapa. Camina solo, su sonrisa oculta tras un cubrebocas y una cofia de trabajo, por el corredor I-J hacia los locales 166 y 168 de la Central de Abasto (CEDA). Se dirige a encontrarse con sus colegas de “Nutricarnes”, quienes desde las 8 de la mañana atienden a miles de clientes en busca de las mejores opciones en carne de res, pollo y cerdo.

Jean es un migrante que trabaja en el centro de distribución más grande de México, llegando allí gracias a comentarios y recomendaciones de compañeros que, como él, buscan un medio de sustento mientras se resuelve su situación migratoria. La alta violencia y la inestabilidad política en su país natal fueron razones clave para que decidiera dejar su lugar de origen.

“Anteriormente trabajaba como agente de créditos, pero ahora estoy adquiriendo conocimientos sobre el comercio de carne. Mi esposa y mis dos hijos se encuentran en Haití, a quienes les remito las ganancias de este empleo. Mi meta es reunirlos aquí en México para que, juntos, podamos reconstruir nuestra vida”, revela Jean durante una entrevista con El Heraldo Digital.

Al igual que Jean, Widolph Saint Jean también se establece en el oriente de la Ciudad de México, donde trabaja en el sector de Abarrotes vendiendo nueces que trae desde el estado de Hidalgo. Comparte el mismo sueño: iniciar de nuevo un proyecto de vida en la capital mexicana, junto a sus seres queridos.

La travesía de Jean hacia la Central de Abasto (CEDA) en la Ciudad de México comenzó hace 5 meses desde Puerto Príncipe, Haití. La CEDA, situada en Canal Río Churubusco, abarca una extensión de 327 hectáreas y recibe un promedio de medio millón de visitantes diariamente, albergando a más de 90 mil trabajadores entre sus filas. La odisea de Jean lo llevó a través de Guatemala, El Salvador, Nicaragua y México, cubriendo un recorrido de más de 6 mil kilómetros, combinando largas caminatas con viajes en autobús.

Navegar entre negocios, clientes, comerciantes, diableros, trabajadores cargando bultos y cajas, más diableros, músicos callejeros, extranjeros, y policías no resulta sencillo. Sin embargo, para Jean no hay otro camino. Esta es la única ruta que conoce hacia su empleo como asistente general.

Jean avanza, esquivando los obstáculos en su camino, hasta que se desliza por una pequeña puerta, agachándose para entrar al negocio especializado en carne. Allí, se sitúa en el área de rebanado, un espacio modesto de cuatro por cuatro metros, para preparar lo que se conoce como “recorte”, la carne molida que luego se ofrece a la venta.

Dentro de la Central de Abasto, las barreras del idioma se disuelven en el contexto laboral. Frente a él, sobre una tarima y al mando de un equipo de al menos 10 trabajadores, se encuentra José Juan Blanco, un hombre con más de 26 años de experiencia en la Central. José Juan sostiene que la inclusión laboral de los migrantes se orienta principalmente por motivaciones humanitarias.

Mientras el equipo encargado de los pollos trabaja aplanando las pechugas para la venta del día, José Juan comparte reflexiones profundas sobre la realidad de Jean y la de muchos otros amigos y familiares que optan por emigrar hacia Estados Unidos. “Nos da una perspectiva de lo que viven los mexicanos allí, y de lo desafiante que es llegar a un nuevo lugar sin tener nada ni conocer a nadie”, expresa.

Según datos actualizados hasta enero de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), un total de 8,413 individuos han solicitado la condición de refugiado en México. Las nacionalidades que más buscan este estatus son: Honduras, con 3,213 solicitudes; Cuba, con 2,352; Haití, con 996; Guatemala, con 525; y El Salvador, con 493. Estas cifras subrayan la diversidad y la magnitud de las comunidades migrantes que buscan seguridad y nuevas oportunidades en el país.

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