Un dolor de cabeza persistente, presión arterial elevada, mareo y la pérdida del estado de alerta fueron las señales que llevaron a un paciente de 51 años a buscar atención médica. Lo que parecía un malestar general se convirtió en una emergencia: sufrió un infarto agudo al miocardio durante su atención en la Unidad de Medicina Familiar No. 14 del Instituto Mexicano del Seguro Social en Querétaro.

La reacción del personal médico fue inmediata. Tras la valoración inicial, una médica familiar identificó signos de alerta y solicitó un electrocardiograma, estudio que confirmó el diagnóstico. En cuestión de minutos se activó el Código Infarto, protocolo diseñado para agilizar la atención de pacientes con síntomas cardiovasculares graves.
El director de la UMF No. 14, Gerardo López Pichardo, explicó que la coordinación entre médicos, enfermeras y personal de distintas áreas fue determinante para estabilizar al paciente, identificado como Rubén, antes de su traslado a un hospital de segundo nivel.

“Llegó a consulta con un diagnóstico reciente de hipertensión, crisis hipertensiva, dolor de cabeza, mareo y pérdida del estado de alerta. En ese momento se activó la estrategia de Código Infarto”, detalló el directivo.
De acuerdo con el IMSS, en la atención participaron personal médico, de Enfermería, Trabajo Social, asistentes médicos, TAOD y Vigilancia. La intervención permitió que el paciente fuera referido de manera inmediata al Hospital General Regional No. 1, donde recibió estabilización y el tratamiento correspondiente.
Actualmente, Rubén se reporta estable y continúa bajo seguimiento médico. Para él, el momento fue decisivo. “Afortunadamente lograron salvarme la vida y estoy muy agradecido con todos”, relató tras recibir atención.

Su hermana, María de los Ángeles, también reconoció la respuesta del equipo de la UMF No. 14 y destacó la gestión del traslado en ambulancia para que su familiar pudiera continuar con el tratamiento especializado.
El infarto agudo al miocardio es una urgencia médica en la que el tiempo puede marcar la diferencia. Dolor o presión en el pecho, falta de aire, sudor frío, náusea, debilidad repentina o malestar intenso deben tomarse con seriedad y atenderse de inmediato. En este caso, la detección oportuna y la activación del Código Infarto hicieron la diferencia entre una emergencia y una vida salvada.

