Opinión

18 MUNICIPIOS, 18 REALIDADES: ¿LOS POLÍTICOS CONOCEN EL QUERÉTARO QUE PRETENDEN GOBERNAR?

Por admin 6 min de lectura

TERRITORIO CIUDADANÍA

Por Connie Herrera Martínez

El proceso electoral local 2026-2027 ya comenzó. El pasado 16 de octubre, el Instituto Electoral del Estado de Querétaro (IEEQ) declaró formalmente su inicio y, con ello, arrancó la cuenta regresiva hacia el 6 de junio de 2027, cuando los queretanos acudiremos a las urnas para elegir 401 cargos de elección popular, entre propietarios y suplentes: una gubernatura, 50 espacios correspondientes a diputaciones locales y 350 en los 18 ayuntamientos.

Cuatrocientos un cargos en disputa. Dieciocho municipios. Más de dos millones de electores.

Pero hay una pregunta que parece quedar fuera de buena parte de la conversación política: ¿qué Querétaro pretenden gobernar quienes hoy comienzan a disputar el poder?

Porque Querétaro no es uno solo.

En la capital se discute el tráfico, la movilidad y el crecimiento urbano. En Colón y Tolimán, una de las preocupaciones es si mañana habrá agua. En Pinal de Amoles, si habrá maestro en las escuelas. En Peñamiller, si los caminos podrán transitarse cuando lleguen las lluvias.

Son problemas distintos, pero forman parte de un mismo estado que con frecuencia aparece en los discursos oficiales como ejemplo de crecimiento, inversión y desarrollo.

El problema no es hablar de los avances de Querétaro. El problema es pretender que esos avances se viven de la misma manera en sus 18 municipios.

En ejercicios anónimos de escucha realizados en territorio, sin nombres ni firmas, aparecen preocupaciones que pocas veces ocupan los espacios principales de las campañas electorales: el agua que llega por tandeo, la luz que se va, las calles oscuras, la basura que no pasa, los centros de salud sin medicamentos y la falta de oportunidades laborales que obliga a muchas personas a salir de sus municipios.

La ciudadanía no está pensando todos los días en quién será gobernador, diputado o presidente municipal. Está pensando en cómo resolver sus necesidades más inmediatas.

Y esa diferencia debería importarles a quienes aspiran a gobernar.

Porque una cosa es conocer los indicadores de un municipio y otra muy distinta comprender lo que significa vivir en una comunidad donde los servicios básicos siguen siendo una preocupación cotidiana.

¿De qué sirve hablar de desarrollo económico si hay familias que todavía tienen que preguntarse cuándo volverá a llegar el agua? ¿Cómo se presume el progreso de un municipio si sus habitantes deben trasladarse a otro para encontrar empleo o recibir atención médica?

El IEEQ aprobó 67 actividades para organizar el proceso electoral. Son tareas necesarias para garantizar que la ciudadanía pueda ejercer su derecho al voto.

Sin embargo, hay una actividad que no aparece en ese calendario y que debería ser indispensable para cualquier proyecto político.

La número 68: escuchar desde la ranchería.

Escuchar sin templete, sin discursos preparados y sin convertir cada visita en una fotografía para redes sociales.

Escuchar a quienes viven lejos de las cabeceras municipales. A quienes no aparecen en las encuestas. A quienes conocen las carencias de sus comunidades porque las enfrentan todos los días.

Porque conocer Querétaro no significa únicamente recorrer sus principales avenidas o visitar sus municipios durante una campaña electoral.

Significa entender sus diferencias.

El Instituto Nacional Electoral reportó que Querétaro ya supera los dos millones de electores. De acuerdo con el dato proporcionado con corte al 24 de septiembre de 2026, la cifra alcanza los 2 millones 25 mil 457 ciudadanos.

Son más de dos millones de personas que tendrán que elegir entre propuestas políticas que deberían construirse a partir de las necesidades de la población y no solamente de los intereses de quienes buscan aparecer en una boleta.

Pero también existe otra realidad que merece atención: la participación ciudadana.

En 1994, Querétaro registró una participación electoral cercana al 83% en la elección federal. Para la elección de gubernatura de 2021, la participación fue de 52.28%, lo que significó una abstención del 47.72%.

En 2024, durante la elección federal, la participación en Querétaro alcanzó aproximadamente el 61.7%, con una abstención del 38.3%.

Aunque se trata de elecciones de distinta naturaleza y las cifras no son directamente comparables, dejan una reflexión importante: una parte considerable de la ciudadanía sigue sin acudir a las urnas.

Casi cuatro de cada diez electores no participaron en 2024.

No toda abstención significa inconformidad o desencanto. Sin embargo, sería un error ignorar que la distancia entre la política y las necesidades ciudadanas puede influir en la confianza hacia las instituciones y los procesos electorales.

¿Cuántas personas han dejado de creer en las promesas de campaña? ¿Cuántas consideran que, independientemente de quién gane, los problemas de su comunidad seguirán siendo los mismos?

Son preguntas que los partidos políticos deberían hacerse antes de comenzar a repartir candidaturas.

La economía también muestra que existen realidades distintas dentro del mismo Querétaro.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, durante el tercer trimestre de 2025 aproximadamente 494 mil personas trabajaban en condiciones de informalidad en el estado, equivalentes al 41.3% de la población ocupada.

Detrás de esa cifra hay personas que diariamente sostienen talleres, comercios, pequeños negocios y distintas actividades productivas, muchas veces sin acceso a seguridad social o prestaciones laborales.

Son trabajadores que también forman parte de la economía queretana, aunque sus condiciones difícilmente aparecen en los anuncios sobre nuevas inversiones.

Y aquí surge otra pregunta:

¿El crecimiento económico se está traduciendo en mejores condiciones de vida para todos los municipios o sus beneficios siguen concentrándose en determinadas regiones?

No se trata de negar los avances que ha tenido Querétaro ni de desconocer la complejidad de los desafíos que enfrenta. Se trata de entender que los indicadores generales no siempre reflejan las condiciones particulares de cada comunidad.

Por eso, el proceso electoral de 2027 debería representar algo más que una competencia entre partidos, aspirantes y proyectos políticos.

Mientras las dirigencias discuten encuestas, alianzas, posicionamientos y candidaturas, en las comunidades las preocupaciones son otras.

Quién resolverá el problema del agua.

Quién garantizará caminos transitables.

Quién atenderá la falta de medicamentos.

Quién impulsará oportunidades de empleo para que las familias no tengan que abandonar sus municipios.

Quién escuchará a las comunidades después de recibir su voto.

La verdadera discusión rumbo a 2027 no debería limitarse a quién tiene mayores posibilidades de ganar una elección, sino a quién conoce realmente los problemas del territorio que pretende gobernar.

Porque gobernar no consiste solamente en administrar presupuestos, inaugurar obras o presentar indicadores.

También implica reconocer que las prioridades de una familia en la Sierra Gorda pueden ser completamente distintas de las de una familia en la zona metropolitana.

Y que ambas merecen ser escuchadas.

Querétaro tiene 18 municipios, cada uno con su propia historia, condiciones económicas, necesidades sociales y desafíos.

Pretender comprenderlos desde una sola visión es desconocer la diversidad del estado.

El próximo 6 de junio de 2027 se elegirán 401 cargos de elección popular.

Pero el 7 de junio, independientemente de los resultados, el agua seguirá siendo una necesidad, los caminos seguirán requiriendo mantenimiento, las familias continuarán buscando mejores oportunidades y las comunidades seguirán esperando respuestas.

La democracia no puede reducirse a contar votos cada tres años. También debe servir para escuchar, representar y atender a quienes viven lejos de los espacios donde se toman las decisiones.

Por eso, antes de que comiencen las promesas y los recorridos de campaña, quienes aspiran a gobernar deberían responder una pregunta fundamental:

¿Quieren ganar una elección o realmente conocen el Querétaro que pretenden gobernar?

Porque los cargos se disputan cada tres años o cada seis, según corresponda.

Pero las necesidades de las comunidades se viven todos los días.

401 cargos estarán en juego el 6 de junio de 2027. Pero 18 realidades seguirán presentes mucho después de que termine la elección.

Y ninguna debería quedar fuera de la conversación pública.

Soy Connie Herrera. ¡Territorio Ciudadanía!

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