TERRITORIO CIUDADANÍA | ¿Los partidos escuchan a la ciudadanía o se escuchan entre ellos?
Columna de opinión de Connie Herrera Martínez, presidenta de Nuevo Rumbo A.P.E.
Morena y el PAN ya mueven sus piezas rumbo a 2027 en Querétaro. Encuestas, perfiles, acuerdos y procesos internos ocupan la conversación política. Pero hay una pregunta fundamental: ¿quién está escuchando a la ciudadanía?

Morena apuesta por una encuesta para definir a su coordinador estatal. El PAN también explora mecanismos para medir perfiles y organizar su competencia interna.
Los métodos son distintos, pero ambos enfrentan el mismo desafío: lograr que sus decisiones generen confianza más allá de sus propias estructuras.
En Morena, la transparencia y la unidad serán claves. En el PAN, lo serán la certeza de las reglas y la credibilidad de su proceso.
No basta con elegir liderazgos ni con llamar a la unidad. La confianza se construye con claridad, congruencia y resultados.
Mientras los partidos resuelven sus decisiones internas, las familias queretanas enfrentan problemas concretos: seguridad, movilidad, agua, economía y servicios públicos.
¿Dónde están esas prioridades en la conversación política?
¿Cuánto pesan las necesidades de la gente frente a los intereses de los grupos y las aspiraciones personales?
Una encuesta interna puede ayudar a definir una candidatura o un liderazgo, pero no sustituye el diálogo con la sociedad ni demuestra, por sí sola, quién tiene la mejor propuesta para Querétaro.
Morena tiene el reto de convertir su decisión en un proyecto que convoque más allá de sus corrientes.
El PAN debe demostrar que sus reglas generan confianza y que su experiencia de gobierno responde a las expectativas ciudadanas.
Ambos deben entender que elegir a sus representantes es apenas el principio; escuchar a la sociedad es una tarea permanente.
Querétaro necesita una ciudadanía que participe
La política no puede reducirse a observar quién gana dentro de cada partido.
También debe abrir espacios para preguntar, proponer, cuestionar y exigir cuentas.
Por eso, la invitación a las y los queretanos es sencilla:
Informémonos, participemos y exijamos propuestas claras, sin importar nuestras preferencias políticas.
No dejemos que otros decidan cuáles son los problemas importantes ni que las promesas sustituyan los resultados.
El futuro de Querétaro no depende solamente de quién encabece los proyectos rumbo a 2027, sino de cuánto participe su ciudadanía en definir el rumbo.
Porque la democracia se fortalece cuando la gente deja de ser espectadora y hace escuchar su voz.
